La bebé duerme en medio de sus padres. Por las noches, su mamá la tiene muy cerca para darle de comer dos, tres o hasta cinco veces, su papá despierta a ratos y pone su mano en el pecho pequeñito y la bebé se mueve un poco o simplemente suspira. Los tres se sienten seguros así, seguros de que se tienen, se aman, se comparten.
Pasan la vida juntos. La pareja soñó mucho tiempo con dar vida, con crecer junto a un ser nuevo, con la posibilidad de dar seguimiento a sus vidas en otra. Bromeando solían decir: "somos tan felices juntos que necesitamos algo con qué complicarnos un poco, un hijo es algo lindo". Mitad verdad: son felices y plenos; mitad broma: un hijo no complica la vida, sino que es la vida misma.
Claro que la televisión se ha dado a la tarea de hacer de lo normal, de lo humano algo absurdamente complejo. En lugar de que mamá dé teta a su hijo, como buenos mamíferos que somos, hay que comprarle botes, latas de "fórmula" (que quién sabe qué es y porque la hacen así) en mamilas, biberones, chupetes... Luego pañales, montones y montones de pañales "desechables", cuna, porta bebé, carrito y juguetes y toallas para limpiarle la cola, chupones y tantas y tantas cosas.
Pero, ¿por qué no simplemente amamantarlo, tener sus pañales de tela que son un gasto nada más y de ahí lavarlos en la comodidad de la lavadora?
Tiempo, no hay tiempo. Nuestra cultura globalizada y unívoca nos dice que no hay tiempo, porque hay que trabajar ambos, papá y mamá al trabajo para que el dinero alcance. ¿Para qué? Para pañales, leche, toallas y demás cosas que, si lo analizáramos, no son necesarias. Sin embargo, creemos ciegamente que así es, porque así debe ser. De manera que sin reflexionar vamos al trabajo, ganamos algo de dinero y sostenemos un "nivel de vida" que a la vez es una trampa que nos sepulta.
Y si no, hagamos cuenta de dinero respecto de tiempo. Muchas veces cerramos mal un mes tras otro, no hay dinero que alcance porque por más que trabajemos siempre estamos comprando y pagando cosas que no necesitamos en realidad y sólo nos hacen sentir cada vez peor.
Y ni hablar de que los niños crecen y van a la escuela y son más sus necesidades.
Y ni hablar de la formación humana que ya no dan los padres, ni los abuelos, ni nadie de la familia.
Y ni hablar de cómo imitamos los comportamiento de la televisión y el cine sin detenernos a pensar si son reales, posibles o congruentes...
Y ni hablar, sólo es una idea, una opinión. No quiero que mis amigos me dejen de hablar o que me tomen por un radical tonto, un idealista pasado de moda que sigue creyendo en el valor de la vida por encima del dinero, del poder y de lo que imponen las imágenes de los grandes medios.
8/30/2013
8/17/2013
Acabar con la televisión, acabar con esa idea del mundo
En nuestra vida cotidiana no reparamos en lo importante que son las historias, la información a la que tenemos o no acceso los seres humanos. Al ser el único animal capaz de transformar su entorno a partir de ideas somos capaces de crear mundos, realidades a partir de una idea, de un cuento, de una historia.
Creemos ser parte de un plan divino, creemos ser superiores a todos los otros animales del planeta, creemos que merecemos explotar la tierra para nuestro beneficio, creemos que debemos aniquilar a toda especie de atente -real o tentativamente- contra la supervivencia de la especie, creemos y creemos y damos por hecho que así debe ser amparados en una idea de Dios o de Leyes o de Humanidad.
Sin embargo, si ponemos un poco de humildad descubriremos con asombro y no dudo que con mucho dolor que todo eso es sólo un cuento, un invento. Dios no bajará de los cielos a mirarnos a los ojos y agradecernos por guardar unos dogmas tan históricos y absurdos con la cultura que habla de él, tampoco las leyes y la nación nos agradecerán nuestro respeto y cuidado. Seamos honestos, todo ello son ideas que nos creemos dogmas de fe, estructuras de pensamiento para la organización social. Tampoco satanicemos, nada malo hay en ello. Es como pensar que el veneno de la serpiente es una maldición, simplemente es lo que es. La serpiente usa su veneno para cuidar de su especie, lo mismo los humanos usamos esta extraña capacidad de creer y crear cosas para que la especie sobreviva en el planeta.
Sin embargo, los procesos de pensamiento de los humanos han ido convirtiéndose en algo muy extraño. Puede leerse en los libros, documentan crónicas televisivas y hay gente que habla del pasado como si lo hubiese visto con sus propios ojos, que en el pasado hubo culturas diferentes entre sí. Grupos sociales con ideas y formas muy diversas entre sí, de manera que los viajeros como Marco Polo hallaban mundos increíbles, maneras y formas jamás pensadas por ellos. No dudo que lo mismo ocurriera en la catástrofe de América, cuando Occidente controló la riqueza y dominó el pensamiento diverso de los grupos sociales que convivían en esas tierras.
Actualmente no es necesario matar a decenas de miles o millones de personas para dominar un pueblo, para destruir una cultura. Hace tiempo se dieron cuenta que era muy simple el viraje ideológico, basta con hacerles creer algo que valide el poder y la propiedad del extranjero en la propia tierra.
Jugaré con un ejemplo muy bobo. En la comunidad de X todos viven tranquilos, no existe la propiedad privada y cada uno desempeña un papel importante para el resto, nadie es dueño de nada y a la vez todos trabajan a favor de todos. No existe la monogamia, ni la pareja, sino la comunidad; así los chicos son de todos y criados y alimentados por todos. La tierra no es una propiedad sino un miembro más de la grupo. Suena extrañísimo, lo sé, pero es tan absurdamente posible como la vida cotidiana de un residencial cerrado.
Un día llega un extranjero, un ser de Occidente como tú o yo que leemos esto. Al ver ese absurdo de sociedad piensa en dos opciones: destruirlos a todos y robar sus tierras o contratarlos como empleados, que trabajen para él y además "elevar su nivel y estilo de vida". Entonces llega y les habla de El Dragón, un ser que vendrá con rugidos de fuego a quemarlo todo. Así que llega el Dragón y todos se encierran menos los hombres más fuertes y tercos que deseen combatir.
Los combatientes mueren de maneras atroces e inhumanas. El hombre de occidente entonces les dice que para que nunca vuelva el dragón deben leer y escribir, que la verdad está en lo escrito. Así se registra todo, se hace un conteo y una vez realizado, el occidental se queda con los registros, para cuidarlos todos deben darle un poco de lo que hacen.
Luego, resultará que él hombre de occidente será el dueño de todo lo que rodea a la comunidad, lo dicen los papeles. Después, para hacer más justos los intercambios hará papeles con valor que él administrará. Después irá despojando a todos de lo que nunca fue suyo, es decir, sólo les hará creer que ya no son los dueños y lo usará dándoles a cambio un poco del papel que él inventó (dinero) y sólo tiene valor porque los antes pobladores ahora creen que eso vale y pelean y discuten por ello.
Además y para rematar, contrará a los más fuertes e inteligentes para que cuiden por él y para él, dándoles un poco de papel a cambio de sus servicios.
Y toda la sociedad vivirá para agrupar papeles, para tratar de tener más unos que otros. Pero, ¿cómo lo hizo?
Simple, haciéndole creer a todos que así son las cosas.
Justamente así actúa la televisión, el cine y hasta la literatura en nuestras mentes. Dan estructuras, formas y verdad a cosas inverosímiles y absurdas. De modo que una vez en la cabeza de millones de personas, esas historias se van volviendo realidad, porque los humanos imitamos lo que vemos, lo que nos cuentan, lo que creemos como verdad.
Es muy duro, difícil quizá, pero si nos detenemos un poco a reflexionarlo, si nos quitamos la venda de la soberbia nos daremos cuenta que estamos parados en una mentira mediática, una Matrix de supuesta información, de supuesto valor, de supuesta verdad progreso y humanidad.
Y si lo dudas, entonces explícame por qué el oro es el supuesto valor de la moneda, cuando en los bancos el oro no está y en realidad el supuesto valor que tiene es sólo un acuerdo realizado por un pequeño grupo. Pues al final el oro, es como cualquier pedazo de tierra, ya que nada es nadie, todo lo que nos rodea es sólo una parte de la misma tierra transformada.
Creemos ser parte de un plan divino, creemos ser superiores a todos los otros animales del planeta, creemos que merecemos explotar la tierra para nuestro beneficio, creemos que debemos aniquilar a toda especie de atente -real o tentativamente- contra la supervivencia de la especie, creemos y creemos y damos por hecho que así debe ser amparados en una idea de Dios o de Leyes o de Humanidad.
Sin embargo, si ponemos un poco de humildad descubriremos con asombro y no dudo que con mucho dolor que todo eso es sólo un cuento, un invento. Dios no bajará de los cielos a mirarnos a los ojos y agradecernos por guardar unos dogmas tan históricos y absurdos con la cultura que habla de él, tampoco las leyes y la nación nos agradecerán nuestro respeto y cuidado. Seamos honestos, todo ello son ideas que nos creemos dogmas de fe, estructuras de pensamiento para la organización social. Tampoco satanicemos, nada malo hay en ello. Es como pensar que el veneno de la serpiente es una maldición, simplemente es lo que es. La serpiente usa su veneno para cuidar de su especie, lo mismo los humanos usamos esta extraña capacidad de creer y crear cosas para que la especie sobreviva en el planeta.
Sin embargo, los procesos de pensamiento de los humanos han ido convirtiéndose en algo muy extraño. Puede leerse en los libros, documentan crónicas televisivas y hay gente que habla del pasado como si lo hubiese visto con sus propios ojos, que en el pasado hubo culturas diferentes entre sí. Grupos sociales con ideas y formas muy diversas entre sí, de manera que los viajeros como Marco Polo hallaban mundos increíbles, maneras y formas jamás pensadas por ellos. No dudo que lo mismo ocurriera en la catástrofe de América, cuando Occidente controló la riqueza y dominó el pensamiento diverso de los grupos sociales que convivían en esas tierras.
Actualmente no es necesario matar a decenas de miles o millones de personas para dominar un pueblo, para destruir una cultura. Hace tiempo se dieron cuenta que era muy simple el viraje ideológico, basta con hacerles creer algo que valide el poder y la propiedad del extranjero en la propia tierra.
Jugaré con un ejemplo muy bobo. En la comunidad de X todos viven tranquilos, no existe la propiedad privada y cada uno desempeña un papel importante para el resto, nadie es dueño de nada y a la vez todos trabajan a favor de todos. No existe la monogamia, ni la pareja, sino la comunidad; así los chicos son de todos y criados y alimentados por todos. La tierra no es una propiedad sino un miembro más de la grupo. Suena extrañísimo, lo sé, pero es tan absurdamente posible como la vida cotidiana de un residencial cerrado.
Un día llega un extranjero, un ser de Occidente como tú o yo que leemos esto. Al ver ese absurdo de sociedad piensa en dos opciones: destruirlos a todos y robar sus tierras o contratarlos como empleados, que trabajen para él y además "elevar su nivel y estilo de vida". Entonces llega y les habla de El Dragón, un ser que vendrá con rugidos de fuego a quemarlo todo. Así que llega el Dragón y todos se encierran menos los hombres más fuertes y tercos que deseen combatir.
Los combatientes mueren de maneras atroces e inhumanas. El hombre de occidente entonces les dice que para que nunca vuelva el dragón deben leer y escribir, que la verdad está en lo escrito. Así se registra todo, se hace un conteo y una vez realizado, el occidental se queda con los registros, para cuidarlos todos deben darle un poco de lo que hacen.
Luego, resultará que él hombre de occidente será el dueño de todo lo que rodea a la comunidad, lo dicen los papeles. Después, para hacer más justos los intercambios hará papeles con valor que él administrará. Después irá despojando a todos de lo que nunca fue suyo, es decir, sólo les hará creer que ya no son los dueños y lo usará dándoles a cambio un poco del papel que él inventó (dinero) y sólo tiene valor porque los antes pobladores ahora creen que eso vale y pelean y discuten por ello.
Además y para rematar, contrará a los más fuertes e inteligentes para que cuiden por él y para él, dándoles un poco de papel a cambio de sus servicios.
Y toda la sociedad vivirá para agrupar papeles, para tratar de tener más unos que otros. Pero, ¿cómo lo hizo?
Simple, haciéndole creer a todos que así son las cosas.
Justamente así actúa la televisión, el cine y hasta la literatura en nuestras mentes. Dan estructuras, formas y verdad a cosas inverosímiles y absurdas. De modo que una vez en la cabeza de millones de personas, esas historias se van volviendo realidad, porque los humanos imitamos lo que vemos, lo que nos cuentan, lo que creemos como verdad.
Es muy duro, difícil quizá, pero si nos detenemos un poco a reflexionarlo, si nos quitamos la venda de la soberbia nos daremos cuenta que estamos parados en una mentira mediática, una Matrix de supuesta información, de supuesto valor, de supuesta verdad progreso y humanidad.
Y si lo dudas, entonces explícame por qué el oro es el supuesto valor de la moneda, cuando en los bancos el oro no está y en realidad el supuesto valor que tiene es sólo un acuerdo realizado por un pequeño grupo. Pues al final el oro, es como cualquier pedazo de tierra, ya que nada es nadie, todo lo que nos rodea es sólo una parte de la misma tierra transformada.
8/16/2013
¡Vive! Tu propia comunidad de seres vivos en tu cuerpo
Veo a mi hija. Tiene 5 meses y todo lo que encuentra lo lleva a la boca. Leo que los bebés, para vivir sanamente en el mundo, deben adoptar una larga lista de bacterias. Seres vivos que ayudarán a drenar pulmones, a procesar alimentos, a un montón de cosas relacionadas con la vida en el mundo.
Y me miro a veces un poco enfermo, un poco agripado o con ronchas o algún staphilococus que se pasa de los lagrimales a la garganta o miro el rostro, ya con algunas arrugas, los agujeros que me dejé por no cuidar el acné y cómo algunos se volvieron profundos y otros desaparecieron con los años.
El tubo rodeado de linfas que es nuestro cuerpo se va convirtiendo en una fábrica llena de otros bichos: virus, bacterias, que le permiten al cuerpo ser o dejar de ser. Porque los humanos no somos un ente en sí mismo, sino millones de millones de células que se replican y multiplican para hacer la apariencia de unidad.
Veo la vida nueva y dice Alethia que es tan hermosa (Devika) que hasta huele a nuevo. Y me doy cuenta, al comparar el paso del tiempo en nuestros cuerpos, que es muy simple el asunto, ella aún no convive con tantos otros sistemas de vida que dependen del propio, cada cosa que se chupa le llenará de nuevos bichos, cada alimento que ingiera será determinante en el comportamiento de sus órganos y sus células. Y cada alimento es un nuevo modo de asir el mundo.
Hasta hace unos cien años, los humanos nos alimentábamos con la sabiduría de miles de años, de miles (quizá millones) de generaciones que tras de nosotros habían ya experimentado y logrado una dieta acorde a ciertas necesidades y posibilidades, congruente con los tiempos y maneras de cada región. Pero ahora todo cambió de pronto con el descubrimiento del petróleo, con la explosión demográfica y con el uso del dinero como único valor mundial. Así, ahora nos alimentamos (y alimentamos a nuestros virus, bacterias y demás fauna y flora interior) con sustancias que no entendemos, sin saber nada de las posibilidades ni consecuencias de variar nuestra alimentación.
Así nuestra comunidad interna es trastocada, las reglas de comportamiento de las células no son compatibles con los nuevos "alimentos" y se brincan, se rayan, se desconocen y quizá por ello el cáncer y quizá por ello tantos males nuevos y también quizá por eso mismo los años de vida en las generaciones no han aumentado pese al supuesto progreso.
Un mundo muy nuevo es este, donde la vida como tal no parece ser el valor principal. Porque la gente da la vida (su tiempo, su esfuerzo, su ser mismo) para acumular dinero para comprar cosas, con el sueño de acumular tanto que ya no necesite esforzarse, pero a mayor deseo y acumulación mayor dependencia. Es decir, quien más tiene pasa más tiempo y vida cuidando lo que supuestamente tiene. Al final es una trampa, en la que no vives ya para disfrutar el tiempo en el mundo, para aprender de este paso maravilloso, sino para hacer un montón de cosas sin sentido a cambio de dinero (un montón de papeles o fierritos que valen sólo porque todos lo creen) y luego cambiarlo por comida que no es alimento, por cosas absurdas, por "propiedades" que no son más que la tierra misma. Así, a menudo siento que vivimos esclavos de quienes inventaron que eran dueños de la tierra, crearon el dinero y nos lo hicieron creer.
Sin embargo, algo en todo esto es cierto y lo podemos constatar en nuestro cuerpo cotidianamente, somos una comunidad de diversas manifestaciones de la vida en nuestro cuerpo, somos animales maravillosos que le dan vida a otros (llámense hijos, células, virus, bacterias), capaces de modificar hasta el absurdo los espacios físicos por creer en cosas que nosotros mismos hemos imaginado, hemos creado. Como si los humanos infláramos una burbuja sólo para vivir dentro de ella.
Y me miro a veces un poco enfermo, un poco agripado o con ronchas o algún staphilococus que se pasa de los lagrimales a la garganta o miro el rostro, ya con algunas arrugas, los agujeros que me dejé por no cuidar el acné y cómo algunos se volvieron profundos y otros desaparecieron con los años.
El tubo rodeado de linfas que es nuestro cuerpo se va convirtiendo en una fábrica llena de otros bichos: virus, bacterias, que le permiten al cuerpo ser o dejar de ser. Porque los humanos no somos un ente en sí mismo, sino millones de millones de células que se replican y multiplican para hacer la apariencia de unidad.
Veo la vida nueva y dice Alethia que es tan hermosa (Devika) que hasta huele a nuevo. Y me doy cuenta, al comparar el paso del tiempo en nuestros cuerpos, que es muy simple el asunto, ella aún no convive con tantos otros sistemas de vida que dependen del propio, cada cosa que se chupa le llenará de nuevos bichos, cada alimento que ingiera será determinante en el comportamiento de sus órganos y sus células. Y cada alimento es un nuevo modo de asir el mundo.
Hasta hace unos cien años, los humanos nos alimentábamos con la sabiduría de miles de años, de miles (quizá millones) de generaciones que tras de nosotros habían ya experimentado y logrado una dieta acorde a ciertas necesidades y posibilidades, congruente con los tiempos y maneras de cada región. Pero ahora todo cambió de pronto con el descubrimiento del petróleo, con la explosión demográfica y con el uso del dinero como único valor mundial. Así, ahora nos alimentamos (y alimentamos a nuestros virus, bacterias y demás fauna y flora interior) con sustancias que no entendemos, sin saber nada de las posibilidades ni consecuencias de variar nuestra alimentación.
Así nuestra comunidad interna es trastocada, las reglas de comportamiento de las células no son compatibles con los nuevos "alimentos" y se brincan, se rayan, se desconocen y quizá por ello el cáncer y quizá por ello tantos males nuevos y también quizá por eso mismo los años de vida en las generaciones no han aumentado pese al supuesto progreso.
Un mundo muy nuevo es este, donde la vida como tal no parece ser el valor principal. Porque la gente da la vida (su tiempo, su esfuerzo, su ser mismo) para acumular dinero para comprar cosas, con el sueño de acumular tanto que ya no necesite esforzarse, pero a mayor deseo y acumulación mayor dependencia. Es decir, quien más tiene pasa más tiempo y vida cuidando lo que supuestamente tiene. Al final es una trampa, en la que no vives ya para disfrutar el tiempo en el mundo, para aprender de este paso maravilloso, sino para hacer un montón de cosas sin sentido a cambio de dinero (un montón de papeles o fierritos que valen sólo porque todos lo creen) y luego cambiarlo por comida que no es alimento, por cosas absurdas, por "propiedades" que no son más que la tierra misma. Así, a menudo siento que vivimos esclavos de quienes inventaron que eran dueños de la tierra, crearon el dinero y nos lo hicieron creer.Sin embargo, algo en todo esto es cierto y lo podemos constatar en nuestro cuerpo cotidianamente, somos una comunidad de diversas manifestaciones de la vida en nuestro cuerpo, somos animales maravillosos que le dan vida a otros (llámense hijos, células, virus, bacterias), capaces de modificar hasta el absurdo los espacios físicos por creer en cosas que nosotros mismos hemos imaginado, hemos creado. Como si los humanos infláramos una burbuja sólo para vivir dentro de ella.
8/15/2013
RE inicio
Como si una sustancia inhibiera mis pensamientos al sentarme frente al monitor, todo de lo que puedo hablar y pensar al compartir frente a una mirada de pronto se calla, de pronto se queda quieto y se esconde.
Quizá piensen mis pensamientos que es mejor quedarse ocultos, no volverse letras, no dejar rastro ni huella. Ideas obvias y a la vez sumamente transgresoras para un mundo absurdo donde vale más un poder sinsentido y el dinero que la vida misma.
Así entonces no tengo mucho qué escribir, no conozco a nadie que desee hablarle a la gente de sí misma, no conozco ningún escritor a quien le importe un carajo su fama o su ganancia a cambio de mover el eje de pensamiento de una cultura caníbal.
Y como no tengo modelos a seguir me aventuro. Dudo que pueda hablar de lo que pienso y creo en la estructura de una película, una serie, un cuento o un poema, hablar escribir cosas nuevas hay que hallar nuevas maneras de escribirlas.
Así, MISMIDAD toma un nuevo sendero, buscará decir lo que me falta en los espectáculos, lo que no leo, ni oigo, lo que alcanzo a mirar en los ojos de la gente, lo que pueda recolectar, obviedades, baratijas, ideas sin forma para abrir puertas, ventanas y quizá mundos.
Quizá piensen mis pensamientos que es mejor quedarse ocultos, no volverse letras, no dejar rastro ni huella. Ideas obvias y a la vez sumamente transgresoras para un mundo absurdo donde vale más un poder sinsentido y el dinero que la vida misma.
Así entonces no tengo mucho qué escribir, no conozco a nadie que desee hablarle a la gente de sí misma, no conozco ningún escritor a quien le importe un carajo su fama o su ganancia a cambio de mover el eje de pensamiento de una cultura caníbal.
Y como no tengo modelos a seguir me aventuro. Dudo que pueda hablar de lo que pienso y creo en la estructura de una película, una serie, un cuento o un poema, hablar escribir cosas nuevas hay que hallar nuevas maneras de escribirlas.
Así, MISMIDAD toma un nuevo sendero, buscará decir lo que me falta en los espectáculos, lo que no leo, ni oigo, lo que alcanzo a mirar en los ojos de la gente, lo que pueda recolectar, obviedades, baratijas, ideas sin forma para abrir puertas, ventanas y quizá mundos.
7/29/2013
De la cultura en mis tierras
Los nervios son curiosos y a veces brotan de pronto, pulgas extrañas en humedad. No me siento tenso, ni nada por el estilo; pero tengo claro que mañana será un gran día.
Sin embargo, me pega durísimo una nota de prensa que leo en Facebook:
Muere La Negra Graciana, sí esa mujer que en discos CoraSon vendía a montones y que dio la vuelta al mundo con su arpa, lo mismo que andaba tocando en el malecón. Y, dicen sus familiares murió sin su homenaje, sin reconocimiento ni apoyos.
A los 74 años de problemas pulmonares y trabajando en las calles. Es hermosa la estampa pero atroz la realidad, es terrible pensar que una mujer dedicada a la música popular no sea reconocida, apoyada. Porque gracias a gente como ella la música de la región gana adeptos, gracias a gente como ella las grandes empresas pueden crear fenómenos mainstream con los jóvenes, manipulables y necesitados de atención, porque podemos homenajear a un académico que impacta acaso a una centena de alumnos al año, pero no a una de nuestros juglares actuales.
Quizá su andar o hablar no eran correctos para las aspiraciones occidentales de los burócratas de la cultura.
Quizá nunca se dejó ayudar porque tenía sus ideas e ideales tan distintos a la parsimonia y anti funcionalidad de la institución.
Quizá...
Lo cierto es que ya no está más y nadie llenará su sitio, porque la tradición ahora se vive y se toca en escenarios y a costos muy altos, porque la rueda de los tiempos dice que lo popular se vuelve lo coolto y quizá lo siguiente sea la inminente desacralización de la academia, el desinterés por invertir en pequeñísimos grupos que ya no detentan poder alguno.
Mañana presentaré un libro, un cortometraje y un espectáculo de circo en la feria del libro de Xalapa, me resulta tan extraño, porque yo no fui a otros países tocando y cantando la música popular de mi tierra, tengo la mitad de la edad de La Negra y siento extraño, muy extraño.
Pero al igual que ella quiero regalar mi trabajo, quiero hacerlo por el gusto y compartirlo con la gente. Por eso les pedí permiso en la feria para regalar cuentos los últimos días y espero llevarles también un poquito de esta reflexión. Si bien los creadores no hacemos esto por dinero, no estaría nada mal que quienes ganan dinero directa o indirectamente con nuestro hacer, fuesen un poco recíprocos.
A mi me va muy bien, me doy el lujo de regalar mi trabajo. Es lamentable que no a todos, que no siempre.
Gracias Negrita por tu sentir y tu música y tu andar y tu ser, no fuiste un músico tradicional nomás sino una tradición viva, el puente generacional que hace vivir una forma de ver el mundo.
GRACIAS
http://www.eluniversal.com.mx/estados/2013/muere-cantante-pionera-del-son-jarocho-939124.html
7/09/2013
La ciudad es un desfile de caras largas y absurdas, gente-zombi cuyos rostros muestran la falta de alcohol, el exceso de otras sustancias.
A veces me preguntó cómo soportamos vivir en estos hormigueros gigantes, la cafeína, el alcohol, el tetrahidrocannabinol, la pseudoefedrina, la cocaína, son respuestas tácitas.
¿Cuánto de la realidad es un join de sustancias?
¿Cuánto pueden hacernos creer en un mundo falso y absurdo?
¿Cuánto de armas, violencia, dinero, política y demás inventos de Occidente se imponen como la Realidad, mientras tus hijos, tu familia, tus vecinos buscan tu mirada?
A veces me preguntó cómo soportamos vivir en estos hormigueros gigantes, la cafeína, el alcohol, el tetrahidrocannabinol, la pseudoefedrina, la cocaína, son respuestas tácitas.
¿Cuánto de la realidad es un join de sustancias?
¿Cuánto pueden hacernos creer en un mundo falso y absurdo?
¿Cuánto de armas, violencia, dinero, política y demás inventos de Occidente se imponen como la Realidad, mientras tus hijos, tu familia, tus vecinos buscan tu mirada?
6/04/2013
Vivir y escribir
No es nada sencillo ver cómo crece día a día y restarle tiempo a la fascinación a cambio de comunicar. ¿Qué se puede decir? Ella día a día cambia, ahora es tiempo de crecer con ella en el día a día; vida y tiempo de escribir, de poner el alma crecida y fuerte de este lado será en otro momento.
Ahora corro a un kinder, espero a Wajo y me doy tiempo de compartir desde el auto. Lindo este fluir. Mañana a más tardar postearé la crónica de la colección "Los Cuentos del Juglar". Por ahora la pequeña Devika, mi Bebelú.
4/10/2013
Amorismo
Actos de Amorismo*
Comunicación poética y diversa
Mini cuento con
ilustración en un flyer.
Hacer miles de
volantes o tarjetas que de un lado tengan una ilustracióna color y de otro un cuento en
blanco y negro. Repartirlos en el autobús de forma gratuita, después de contar
una historia y no aceptar dinero por ningún motivo, pagar el autobús y
desaparecer. Hacer lo mismo en:
* Cafés al aire libre
* Concentraciones de gente a quien poderles quitar un ratito
breve de atención.
Características del volante:
Ilustración: estilo personal y temática similar al cuento,
más no directa que no plasme lo mismo que el cuento, sino que le dote de
significados diversos.
Cuento:
Lenguaje sencillo y fluido, tema cotidiano y evitar usar un
lenguaje literario culto que haga a la gente asustarse o no leerlo. Ser preciso
y no pretensioso. La función del cuento es narrar una historia y decir algo que
no se diga en los grandes medios de comunicación.
Hacerlo en un volante evita que sea algo funcional
(separador o algo por el estilo).
La gente “tocada” podrá platicarlo y compartirlo en casa.
Ejemplo de discurso:
Señoras y señores, niños y niñas, seres imaginarios y
seres que se creen reales. Les venimos regalando algo simple y lindo, y ojo que
he dicho regalando porque la cosas buenas de la vida son gratis como las
miradas de los niños, el cariño, el amor verdadero, el aroma de las flores o el
aire puro (muy escaso en estos terrenos por cierto) y todo lo verdaderamente
bueno y hermoso del mundo. Les venimos regalando una de las cosas más humanas que existen en el mundanal mundo: un
cuento, una historia. Si usted piensa que viene del reino de “habíaunavez” se
equivoca porque el cuento que le contaré es nomás para usted.
Hoy les traigo_________
3 a 5 minutos
Y después de regalarle esta historia, sólo por seguir
de regalón pasaré entregándole en la comodidad de su lugar un pequeño cuento
con una ilustración que el dibujante y el escritor han hecho con mucho amor
sólo para usted.
No pretenda insultarme con dinero o gratificándome de
otro modo, cobro al contado una sonrisa y una mirada. Y su agradecimiento llega más allá cuéntele a
sus hijos, a sus nietos, a su pareja, cuénteles la historia si le gustó y
comparta por favor ese cuento que se lleva y la ilustración que les regalamos
de todo corazón.
Y si quiere saber más de lo que hacemos siga la liga
por internet, llámenos o sólo siga contando estas historias.
*Amorismo (antónimo de Terrorismo) Acción encaminada a
provocar sentimientos de amor a la sociedad, a la comunidad o a un grupo social
cercano. Liberación del miedo, a partir del amor, el cariño, la gratuidad y el
compartir. (termino acuñado por Martín Corona Alarcón).
Se incluye el primer flyer amorista que ya está en imprenta y se comenzará a repartir en funciones, autobuses y espacios públicos de Puebla y Xalapa.
3/30/2013
DIcotomíaS
Cuando tú "combates" algo lo validas, muchas cosas sólo existen porque hay gente contra ellas. La razón del poder es que todos lo combaten y unos cuantos lo detentan, si nadie lo combatiera, ni le creyera perdería sentido. Si ninguno reconociera al dinero como valor, se caería todo un sistema absurdo y enfermo de sociedad. Pero es es inimaginable para quienes han trabajado toda su vida a favor de tener y ser a partir del dinero, sería aceptar que todo su esfuerzo y su tiempo de vida han sido sólo una mentira, que han sido engañados y engañan a su vez. Es mejor mantenernos callados, tranquilos felices pascuas, veamos la misma película del año pasado, consumamos los productos del año pasado y quejémonos de volver al empleo o la escuela en unos días.
3/27/2013
¿Hacer vida social o vivir? ¿Crear o repetir?
Por Martín Corona Alarcón
Pronto harán diez años que decidí dejar de convivir con
amigos del medio cultural y artístico, después de varios años de hacer
entrevistas, reportajes y notas de prensa sobre toda esa gente que se auto
define como “artista”. Después de noches enteras de beber y beber con ellos y
nuestros egos ocupando un sitio más en la mesa, después de hacer esfuerzos
absurdos por pertenecer, luego de agradecer a como diera lugar que me cedieran
el sitio del alumno, del pequeño que se asoma, que quiere y no sabe si podrá o
no llegar a la meta. Pero, ¿a qué meta? Ocupar su lugar años más tarde, tener
un par de publicaciones “a nivel nacional”, una jugosa beca de creador emérito,
pertenecer y ser amigo de todos, compartir la comida, la bebida y no sé qué
más.
Creo ahora que algo dentro mío se rompió, dejé de creer en
el camino de las relaciones sociales, los grupos y los elogios mutuos. A cambio
comencé a trabajar a diario, dejé de leer para presumir con los amigos que
conocía más autores que ellos, es más puedo decir que dejé de leer con la
avidez del intelectual presuntuoso y comencé a leer con la necesidad de quien busca
entender algo, sentir de otro modo.
Y entonces, alejado, caí en cuenta de lo miserable que puede
ser la vida del artista en México actualmente, necesitado de apoyos del
gobierno, dependiente de las migajas que el estado tira para tenerlo tranquilo
y callado, urgido siempre de un empleo similar a su labor, de un tallercito, de
un apoyo o, en caso contrario, prostituyendo su forma de ser, pensar y actuar
para agradar al sobrino, hijo o primo del empresario que desvía su IVA en
alguna empresa cultural.
Después de eso comencé a hacer cuentas, sumar las horas
empleadas en pertenecer, en agradar y caer bien. Las horas y días invertidos en
ir a galerías, a presentaciones, de libros, a galas, a la obra de teatro de los
amigos, a la presentación de danza de la chica hermosa, a la borrachera, a la
comida, al diablo, dije al final. A cambio, cada una de esas horas las puse a
disposición de compartir mi trabajo con la gente de a pie, ir a presentarme a
donde está la gente: a las escuelas, a las fiestas infantiles, a festivales y
ferias. Y el resultado fue increíble, en pocos años mi trabajo creció, aprendí
cómo hacer que las cosas que me gusta hacer funcionaran para el público real y
no para un grupo de artistas y críticos.
Ahora me doy cuenta de lo inútil y absurdo que es hacer eso
que llaman vida social, vida pública. Al final siempre es el trabajo el que se
conserva en la gente. Claro está que si el quehacer del “artista” es
pertenecer, vivir de hacer algo creativo a costa del estado o el desvío de
impuestos de alguna empresa, el método más simple es buscar pertenecer a toda
cosa, no en balde el músico mexicano Jaime López dice: “la beca es de quien la
trabaja”.
Aún pertenecía a esos grupos cuando me maldijo una poetiza,
molesta porque mi compañero de trabajo y yo le renunciamos cuando quiso
deshacerse de uno de nosotros haciendo chismes: “y jamás volverás a tener una
beca, no sabes de lo que te pierdes yéndote. Nunca te publicará ninguna
editorial importante, de eso me encargo yo.”
Y así fue, no he vuelto a tener una beca, pese a aplicar y
enviar documentos probatorios y tener un trabajo sólido. En cambio los apoyos
van a las manos de sobrinos, amigos, ex parejas de los jurados, que a su vez
son incondicionales de un grupo de “artistas” que, muchas veces, son ni más ni
menos que familiares de empresarios y políticos.
Y de publicar en editoriales importantes, impensable porque
no soy hijo de nadie del medio ni tampoco tengo ascendencia española, judía o
por lo menos libanesa. Y encima nunca me paro por presentaciones, ni paso
lista, ni me sumo incondicional a los caprichos de tal o cual gurú de las
artes. Así que no pasa nada cuando luego de meses, me topo con la directora o
director de la editorial y sólo me dice que por ahora no están publicando
textos de las características de los míos, gracias.
Y tampoco estoy en la academia, porque decidí que una
maestría o un doctorado no eran mi camino como creador. Porque no me interesa
hacer sesudos análisis con modelos ideológicos europeos o estadounidenses de
“objetos artísticos” estudiados hasta la saciedad por quien fuera a ser mi
asesor, a la espera de descubrir o aportar algo para que el asesor en cuestión
lo tome y publique con un agradecimiento para mí o una mención en los et al.
Sin embargo, vivo de contar cuentos, vivo de escribir y
hacer cosas creativas. ¿Cómo entonces?
No tengo una empresa cultural que busque por todos los
medios quitarle un poco de su impuesto a alguna que otra empresa, tampoco hago
vida cultural, simplemente trabajo. Llevo mi quehacer a todos los espacios
posibles y evito decir que no a cada reto creativo que se me presenta.
Hace años descubrí con admiración el ensayo de César Aira:
“La nueva escritura”, donde habla de la necesidad de nuevas estructuras, en un
momento en que las artes son una constante repetición de tópicos y fórmulas. Y
ahora, como creador busco aplicar esas nuevas estructuras a la manera cómo mi
trabajo puede llegar a la gente, fuera de los mismos esquemas gastados,
absurdos y, por ende, limitados.
Así, no me considero un “artista”, ya que el concepto que el
siglo XX nos heredó se restringe a una manera romántica de ver al creativo,
loco y relegado, bohemio y banal, engreído y tonto a la vez, en cambio
considero que a la luz de los cambios sociales, la incorporación de la
tecnología y la economía de mercado y, sobretodo, en el contexto de una cultura
de masas (mainstream) la labor del creativo es crear nuevas formas de llegar al
público, creando canales diversos que, por pequeños que sean, den un poco de
aire y luz en este gran imperio de lo mismo, de diversión banal, de falta de
contenidos y fórmulas gastadas.
Así que habrá que re plantear la vida social del artista, su
grupo maravilloso y su sitio de confort, si es que el creador quiere realmente
influir en su contexto social. En todo caso, la veintena de iniciados en las
artes que siguen admirando las artes de una élite absurda, incongruente con el contexto
social de la actualidad, seguirán
perpetuando la inamovilidad de las artes a cambio de una pizca de
reconocimiento y, en el mejor de los casos, algo de dinero en una beca o
estímulo.
Un ejemplo muy simple es que cualquier “talento televisivo”
que tiene una breve y gris aparición tiene miles de seguidores, mientras que un
escritor no pasa de una centena. Además,
la literatura y las artes en la actualidad no tienen los medios para llegar a
la gente, el argumento clásico es que las artes nunca han sido de la gente, sin
embargo hoy más que nunca acudimos a nuevas expresiones, donde el teatro por
ejemplo llega acaso a una audiencia de trecientas a quinientas personas,
mientras que cualquier programa de televisión llega a millones. Y no hablar del
dinero invertido en producción.
Más que grupos sociales de artistas, más que cafés de
grandes ideas, este momento histórico requiere que los verdaderos creativos
trabajen en generar nuevos modelos de artes y comunicación. Ya no bastan las
galerías, ni las salas de teatro, ni las bibliotecas, mientras que los jóvenes
sigan siendo formados en esas ideas de arte y comunicación sólo estamos
enterrando todo futuro para la difusión del trabajo estético.
Así, es momento de trabajar cada minuto en generar ideas y
objetos estéticos asibles para la gente, re plantear el lugar de las artes como
objetos decorativos elitistas, llevarlos a la gente y renunciar al mecenazgo, a
la comodidad de las fórmulas gastadas.
Seguro que no existe aún eso que estoy diciendo, pero es la
labor de los creadores, de los artistas generar esas cosas que no existen,
mucho más ahora que todo objeto estético existe a partir de inversiones
millonarias que lo imponen como único o exitoso o famoso en un contexto
dominado por medios de comunicación de cero contenido.
Considero que la historia de Occidente nos enseñó que los
cambios sociales surgen de ideas maravillosas de cambio, adaptadas a los
contextos sociales de cada momento de la historia. Nuestro momento no es
diferente a ello, sólo que las ideas de la actualidad no son geniales ni
siquiera ingeniosas, son medios de sometimiento intelectual facilistas y
carentes de contenido.
Así que más que hacer vida de artista, más que ser parte de
la veintena de asistentes a eventos artísticos y culturales, me quedo
trabajando a favor de generar ideas y maneras diversas a favor de la creación y
las artes, como este pequeño trazo que más que aclarar, cuestiona.
Quienes buscamos vivir dignamente de hacer cosas creativas
estamos obligados a crear objetos estéticos capaces de gustar al público, crear
lenguajes para hablarle a la gente de a pie. Ya que los espacios del estado
reservados para los artistas ya están ocupados y la herencia de los mismos
tiene una larga fila de allegados, familiares, compromisos y amigos. Lo mismo,
de forma aún más obvia, ocurre en los senderos de la academia, donde los
profesores e investigadores repiten esquemas anquilosados a los jóvenes que
saldrán a un mundo preparados para seguir repitiendo conceptos incongruentes
con la realidad social.
Más que pertenecer a élites y grupos sociales, el momento
nos pide crear nuevas maneras de creación, diversos modelos artísticos
adecuados y posibles para la sociedad de este momento. Más que seguir
encerrando a la creatividad artística es momento de abrirnos, buscar y hallar
las vanguardias que el siglo XXI está pidiendo a gritos. De lo contrario
asistiremos a los funerales de las artes, veremos cómo las expresiones
artísticas se vuelven estudios de la antropología e inversión de museos y coleccionistas
millonarios, mientras la gente vive pensando sólo en diversión banal, talentos
y expresiones sin contenido.
3/10/2013
¿Artista? Un superado concepto romántico
El artista enquistado en las redes académicas es un burócrata.
El artista dependiente del mecenazgo institucional es un burócrata más.
El artista que renta su técnica a otros, porque no es capaz de crear sus propios proyectos es un empleado.
El artista que da clases es un profesor.
El artista que imita lo que ve o le dijeron que debe hacer es un copista.
El artista que come es un humano común y corriente, no es artista.
El concepto romántico de artista está acabado, ese rubro se destina actualmente a millones de dólares en producción respecto de productos con cero contenido. En el imaginario social el artista es una figura mediática y no un creador o un creativo, si bien las instituciones conservan celosamente el concepto, es sólo para no perder los espacios económicos, para seguir ejerciendo un mínimo de poder y para que una élite minúscula pueda seguir cobrando un cheque, que todo parezca que sigue igual.
A la luz de todo esto, necesitamos creadores, gente que proponga contidos nuevos lejos de los caminos tradicionales. Maneras de "arte" congruentes con el momento actual y el tipo de humano que somos ahora.
No es asunto sencillo, pero es posible.
3/07/2013
Lo que soy en realidad
Yo no soy mexicano, ni latino, ni americano. Ni siquiera soy lo que responde al nombre que me impusieron.
No pertenezco a ellos, no me interesa su televisión ni sus mentiras, ni sus saberes o sus omisiones.
Sólo soy un latido, un ritmo, un tiempo que se comparte al andar.
No más.
Así que no me hagan perder la vida con pensamientos de política, religión o alguna otra mentirijilla social. Estoy vivo, no quiero perder ni un solo latido en cosas sin importancia para la vida.
No pertenezco a ellos, no me interesa su televisión ni sus mentiras, ni sus saberes o sus omisiones.
Sólo soy un latido, un ritmo, un tiempo que se comparte al andar.
No más.
Así que no me hagan perder la vida con pensamientos de política, religión o alguna otra mentirijilla social. Estoy vivo, no quiero perder ni un solo latido en cosas sin importancia para la vida.
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