8/04/2010

Consumo e infancia


A paso de Juglar

Consumo e infancia
Martín Corona Alarcón

Para nadie es un secreto que en la actualidad somos consumidores: compramos, vendemos, rentamos nuestra energía y tiempo. En Momo de Michael Ende los hombres grises con un cigarrillo en la boca todo el tiempo destruían el mundo de calmas y lazos amables a cambio de éxito y progreso, esta idea no es nada lejana a nuestra realidad, donde a cambio de la posibilidad de “vivir mejor” pasamos nuestros días a disgusto haciendo cosas que no nos agradan y que, muchas veces, no tienen mayor sentido.

Pero, ¿qué es “vivir mejor”? La calidad de vida se mide en pisos de cemento que sepultan a la tierra que es quien nos da de comer, es tener televisión para absorber directamente cómo debemos comportarnos y vivir y aquello a lo que debemos aspirar, es tener internet que te mantiene conectado todo el tiempo, es tener dinero para comprarle a nuestros hijos aquellas cosas que necesitan y las que no, también.
Pareciera que la calidad de vida en la actualidad es como una vida externa a lo que somos los humanos, alejada de los afectos, del tiempo de calma y de mirarnos a los ojos. La vida contemporánea de las ciudades es tiempo empleado en sustentar un sistema alejado de lo humano. Trabajas hasta diez horas para tener dinero para ir a la plaza y comprar los mismos productos que producen las empresas que te contratan.
Si bien los adultos ya nos tragamos completo el asunto de sostener que lo mejor del mundo es vivir como en Estados Unidos, de tener la música impuesta por los canales de videos y la radio, ¿qué pasa con nuestros hijos?, ¿qué estímulos nutren su imaginación y su formación?
La respuesta es más simple de lo que quisiéramos creer: la televisión, el internet, los videojuegos y una empresa clave para entender la vida contemporánea: Disney. Sea por las películas, las series animadas o de actores, por sus personajes o sus parques, pero han logrado amalgamar lo infantil con Disney de tal manera que todo aquello que compramos y anhelamos para nuestros hijos parece tenerlo “el mágico mundo”.
Alessandro Barico, el escritor italiano, escribió que en los parques de Disney se concentraba todo aquello que durante muchos siglos fue la felicidad para Occidente.
La vida en las cortes, la alegría de un desfile o un carnaval, pero realizado sin alma, sin alegría verdadera, digamos que es el algo que parece alegría, pero no lo es. Así que lo mismo ocurre con las películas, donde pareciera que muestran la fuerza de los cuentos de hadas, la tradición oral de Europa en la pantalla, pero no, porque en su forma almibarada y absurda reducen todo a una historia de amor o a una moralina.
Y luego, en las producciones para televisión y sus canales, Disney va formando generaciones de chicos que ahí aprenden cómo vestirse, cómo hablar y comportarse entre sus compañeros, además de sus valores morales, porque muchos niños pasan muchas más hora frente al televisor que en sus escuelas o con sus familias.

Y en la primera infancia son los estímulos directos lo que forma al individuo para el resto de su vida. En Mataderos, provincia de Buenos Aires, los maestros y compañeros de clase hablaban de un caso extraordinario, un chico que no tenía acento porteño, que no hablaba en “argentino”, no usaba el vos sino tu y, además, hablaba igual que en los dibujitos de la tele. Conocí al chico de acaso 6 años que hablaba perfectamente igual que en cualquier canal para niños diseñado en Estados Unidos con gente de México, Colombia y hasta Argentina, donde todo se habla en el castellano más neutro posible. Y la causa que argumentaban los maestros era que sus padres lo dejaban todo el día viendo televisión.
Si bien Disney propone mucho y abarca demasiado, al grado que existen centros escolares y guarderías con nombres como Pepe Grillo o Wini Po, son nuestros hábitos los responsables de los chicos. Recordemos que antes de que existieran las escuelas de forma tan difundida, la responsabilidad de los chicos era de toda la sociedad, era común que una familia adoptara nuevos hijos. Luego, la responsabilidad de los chicos fue del estado, del gobierno, de las casas hogar y sus escuelas. Y ahora, pareciera que los responsables directos de su formación son unos empresarios multimillonarios que saben de lo difícil que es para un padre pasar tiempo con sus hijos.


* Las fotos son de varios talleres de verano realizados en el mes de julio de 2010 por la compañía Juglaria, Circo y Narración.

7/31/2010

Juglaria el mundo de los cuentos

Enviado desde mi oficina móvil BlackBerry® de Telcel

7/29/2010

XXI Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil

Juglaria, el mundo de los cuentos, en la feria...

"Trabajar con niños "es una experiencia que me cambió la vida"
Más feliz y con una visión más lúdica de la vida: Martin Corona

No las escuelas o los papás, la televisión los está educando

Juglaria, el mundo de los cuentos. Fotos: Javier Hernández.

Javier Hernández Alpízar.– Desde 2001 y ya con cinco años consecutivos, desde 2005, Martín Corona ha hecho espacios de cuenta cuentos en la Feria del Libro Infantil y Juvenil que tradicionalmente se realiza en el Colegio Preparatorio.

Hoy es todo un show actoral y musical, ya que el público necesita "por el momento histórico, más estímulos visuales, sonidos. Aunque no todos, hay un público que ya conoce el lenguaje que trabajamos y, a ese público, le podemos dar cuentos o narración oral pura, pura entre comillas, pero para abrir a más público la narración, hemos ido incorporando elementos que permitan que la gente tenga más atención y sentirse cómoda al escuchar un cuento."

El show que observamos, con la casa llena, de niños y adultos, es con Martín haciendo malabares y disfrazado de un personaje: una vaca; con Ray Cadó en la jarana y parodiando el son La Bamba como La Vaca... Comentó Martín: "la idea es generar en la gente un extrañamiento que le permita reflexionar. Esa es la base, como en cualquier historia. Es lo que tratamos de hacer con el show, por ejemplo hacer parodia del son jarocho nos permite reflexionar acerca de la identidad. Si realmente el son nos representa o no, estas cosas que a veces damos por sentadas."

La ha gustado mucho "ir incorporando elementos que nos permitan comunicarnos mejor con la gente." E ir compartiendo el escenario y el trabajo con un equipo: "Desde hace cinco meses está con nosotros Ray Cadó, un músico muy conocido en Xalapa. Tiene su oficina en Enríquez, mucha gente lo escucha y hace feliz a mucha gente con su música, con su saxofón. Somos muy buenos amigos, hubo la posibilidad de trabajar juntos. Lo mismo: Lupe Cabrera, de Orizaba, jaranera. De Puebla, Sergio Villar, muy comprometido. Alethia Valdés, y de Xalapa, Mariana Aguilar Vázquez. Estamos creciendo porque por fortuna hay mucho trabajo y también hay mucha gente interesada en esto."


Juglaria, el mundo de los cuentos. Fotos: Javier Hernández.
El espacio Juglaria, el mundo de los cuentos, es "una reinterpretación de La casa del cuento, que inventó la licenciada Lourdes Hernández Quiñones, con la maestra Rocío Castañeda."

Están en la ferian por una invitación a colaborar, mediante un intercambio. "De lo que estamos haciendo no hay un pago, intercambiamos nuestro trabajo por primera vez en esta feria, por un stand de venta."

Tienen en su stand "discos de audio y de video, libros, ilustraciones de Israel Barrón, quien es el autor de las ilustraciones y el diseño de Juglaria, el mundo de los cuentos. Sus ilustraciones están a la venta en el stand, y discos de Monedita de Oro, un grupo de música para niños que está en Puebla, que hace cumbias y un rollo muy reflexivo. Por ejemplo, tienen la hermosa canción del papá panzón tomando su cerveza y viendo televisión"...

Tratan, en colectivo, de hacer "arte o cultura (ambas palabras las entrecomilla con mímica) de una manera creativa y adecuada al momento histórico. Estamos convencidos que el arte y la cultura, como se han venido dando, como un apartado obligatorio del Estado no está funcionando. Tenemos que dar una posibilidad distinta para poder sobrevivir y seguir haciendo lo que amamos."

Trabajar con niños "es una experiencia que me cambió la vida. A veces lo digo en broma, pero es en serio: Yo empecé a trabajar con niños y tuve que divorciarme. Porque me di cuenta lo infantiles que somos los adultos y un montón de prejuicios que tenemos."

El aprendizaje de trabajar con niños "me ha permitido, en principio, ser más feliz, o sea, te puedo decir que soy más feliz desde que trabajo con ellos y tener una visión, me parece, un poco más lúdica de la vida."

Trabajar con niños "me permite ver, por ejemplo, cómo los niños que son muy ricos son igual que los niños que son muy pobres. Los niños que no tienen nada, al igual que los niños que lo tienen todo, son violentos, incorregibles, latosos, y es una situación de orfandad, de soledad. En cambio, un chavito que está con sus padres, que tiene una tranquilidad, y puede no ser con sus padres biológicos, sus padres, los abuelos, o con estas nuevas familias que se están dando, ese chavito sabe escuchar, quiere escuchar, se sabe dar a respetar, te respeta, entonces es bien padre."

Lamentablemente, "y sí debo decirlo, en este momento histórico, la televisión viene siendo un problema muy grave en la educación de los niños. La televisión es quien educa a las generaciones actuales. Disney es quien está educando a los chavos. No son los papás o las escuelas, es la televisión."

Una empresa o, matiza Martín Corona, "no creo que sea una empresa. Es más bien una forma de pensamiento Occidental hasta las chanclas. Disney hace que los niños se comporten de una determinada manera (imita el modo de hablar que usan los conductores de Disney Channel) y piensen de ese modo... es muy cruel, me parece, porque un niño debería tener derecho a opciones en su casa, en la escuela. Y no ser catalogado desde muy pequeño de si es freak, si es fresa, si es... Es un problema."

La ventaja de su trabajo, piensa Martín Corona, "es que con los cuentos podemos, si no contrarrestar, porque es muy difícil, sí dar una opción, una opcioncita, chiquita, de boca en boca, pero ya es una opción".

En el show hablan de Bussines Channel, "no del Disney Channel, porque es muy importante que los papás sepan o reflexionen un poquito... A veces las cosas están ahí enfrente y no las podemos ver, porque estamos muy ocupados. Una de las cosas que nos parece muy importante decir es que el Walt Disney Channel pareciera el Walt Bussines Channel, porque cada año y, de acuerdo a la película, le tienen que cambiar todo al niño, la ropa, el juguete... Es un gran negocio."

Los padres viven "para trabajar y ganar dinero para comprarle a los niños cosas de Disney, para que Disney siga ganando dinero y siga educándolos, entonces, es un poco triste".

Hay que decirle a los padres: "No se preocupen, lo que ustedes son y lo que ustedes tienen, eso es valiosísimo. No necesitan de una película, de nada. No se sientan menos que una peli. Ustedes son mucho más y tienen muchas más cosas que decir."

Le preguntaban por la mañana: ¿Qué les dices a los padres que hagan con sus hijos? "Pues que platiquen. Que les cuenten de cuando se enamoraron, o no, que les cuenten cuando ellos nacieron, como era el mundo antes de los pequeños nacieran, en fin. Que cuenten, que hablen, en un tiempo en que parece que hablar es no sólo difícil, sino como privativo. Poca gente habla, los cafés y bares se llenan de ruidos y la gente ya no platica. Y cuando platica, platica de los chismes de la tele."

Aunque están de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00, "prácticamente estamos todo el día. Desde antes de las 11 (hora en que abre la feria) y al medio día también aquí andamos. Martín Corona los invita a asistir a Juglaria, el mundo de los cuentos y a "que escuchen cuentos, que lean historias, que se la pasen bien".

Contacto con estos cuenta cuentos (para fiestas, TV y radio, escritura creativa, malabares y circo, comedia, talleres de cuenta cuentos y actividades culturales) al buzón: elmismisimus@gmail.com y martincorona@hotmail.com

Celular: 22 81 54 37 88 y recados en el 8 15 81 46.

En la web: videos en youtube/elmismisimus Matarile al cuento: www.bamburije.blogspot.com Mismidad: elmismisimus.blogspot.com Encuentro texturas: encuentrotexturas.blogspot.com

7/23/2010

EL cerdo de Dahl

The Pig

In England once there lived a big
And wonderfully clever pig.
To everybody it was plain
That Piggy had a massive brain.
He worked out sums inside his head,
There was no book he hadn't read.
He knew what made an airplane fly,
He knew how engines worked and why.
He knew all this, but in the end
One question drove him round the bend:
He simply couldn't puzzle out
What LIFE was really all about.
What was the reason for his birth?
Why was he placed upon this earth?
His giant brain went round and round.
Alas, no answer could be found.
Till suddenly one wondrous night.
All in a flash he saw the light.
He jumped up like a ballet dancer
And yelled, "By gum, I've got the answer!"
"They want my bacon slice by slice
"To sell at a tremendous price!
"They want my tender juicy chops
"To put in all the butcher's shops!
"They want my pork to make a roast
"And that's the part'll cost the most!
"They want my sausages in strings!
"They even want my chitterlings!
"The butcher's shop! The carving knife!
"That is the reason for my life!"
Such thoughts as these are not designed
To give a pig great piece of mind.
Next morning, in comes Farmer Bland,
A pail of pigswill in his hand,
And piggy with a mighty roar,
Bashes the farmer to the floor…
Now comes the rather grizzly bit
So let's not make too much of it,
Except that you must understand
That Piggy did eat Farmer Bland,
He ate him up from head to toe,
Chewing the pieces nice and slow.
It took an hour to reach the feet,
Because there was so much to eat,
And when he finished, Pig, of course,
Felt absolutely no remorse.
Slowly he scratched his brainy head
And with a little smile he said,
"I had a fairly powerful hunch
"That he might have me for his lunch.
"And so, because I feared the worst,
"I thought I'd better eat him first."

Roald Dahl


El Cerdo

Hubo una vez un cerdo en Inglaterra, que fue el bicho más listo de la Tierra. Era un tipo genial, todo un portento, una cabeza llena de talento. Hacía largas sumas de memoria, leía gruesos libros sobre Historia. Sabía muchas cosas...y al final se planteaba la cuestión fatal. Por vueltas y más vueltas que le daba jamás la solución se le alcanzaba.- ¿Qué papel me ha tocado en esta vida?- era la gran pregunta tan temida -. ¿Para qué estoy aquí? ¿Por qué nací? ¿Qué reserva el destino para mí? Pensaba en estas cosas tan funestas, pero jamás hallaba las respuestas, hasta que una insomne madrugada, topó con la respuesta deseada. Pegó un brinco de rana saltarina, danzó cual consumada bailarina...- ¡Eureka! ¡Lo encontré! La gran cuestión tiene una contundente solución. Ya sé lo que me espera: mi destino ¡es verme convertido en buen tocino! Es el granjero un hombre muy astuto, pero ya he descubierto que es un bruto. Ya sé por qué me da tan ricas dietas:¡es porque está pensando en mis chuletas!, porque quiere mi piel, mis solomillos, mi cabeza, mis pies, mis menudillos...porque piensa picar muy bien mis chichas para hacer largas ristras de salchichas...Ya sé lo que me aguarda: el matadero, la cuchilla de un fiero carnicero, las ollas de una gorda cocinera, ¡ésa es la cruel suerte que me espera! Así se lamentaba el buen gorrino pensando en su dramático destino. Y llegó la mañana y el granjero apareció trayendo su caldero.- Cerdito, ven aquí, a desayunar, que tienes que crecer y que engordar. Y aquel cerdo tan sabio y tan valiente se echó sobre el granjero de repente. Al suelo sin remilgos lo tiró y allí, con sus pezuñas, lo aplastó. Después olió y hozó, mordió, quebró, chupó, lamió, sorbió, saboreó...No cuento mas detalles...Del granjero tan solo quedó el ala del sombrero. El cerdo se comió hasta la camisa mascando con fruición, sin darse prisa. Y cuando terminó, muy satisfecho, se dijo: ¡Esto me hará muy buen provecho! Ha sido un desayuno muy completo, me siento muy a gusto, estoy repleto. Yo iba a ser hoy la merienda del granjero pero me lo he comido yo a él primero.

Roald Dahl

7/18/2010

Monstruos más humanos que los humanos


Vaya conciencia la del vampiro,
enorme el potencial del poder en un imbécil que lo único que anhela es más poder.
Sin duda vivir mucho da sabiduría, el saber que en un mundo de monstruos el amor de pareja es sólo una escapatoria fácil y temporal para la soledad y el sinsentido del ser.


Por si alguien se le ofrecer ver una loca película que, usando los esquemas del cine de adolescentes hace una divertida crítica social velada e inteligente.
http://freakshare.net/files/b7hzwjji/2014Sub.rmvb.html

Descárgala puchándole esdrújulamente acámabaro.

7/14/2010

Arcoiris al amanecer

Vi la película de "lluvia de hamburguesas", pareciera más un promocional de una teoría de Tesla que algo para chicos.
Hoy amanece medio cielo con lluvia, oscuro y cerrado, mientras la otra mitad tiene sol. Minutos después son dos arcoiris y yo sonrío entre las teorías extrañas de la harp y darse cuenta de que todo es un gran cuento que te crees o no... Pero para quien no sé cree el cuento que creen todos, hay siempre un par de cuentos alternos.
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6/30/2010

Tembló?

Qué fue lo que sentimos? Hace unos momentos pasó como un temblor de tierra y nada, asco, mareo, extrañísimo. Nada en las noticias... Hoy el cielo estuvo rarísimo y una lluvia absurda inundó el sur de puebla.
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6/26/2010

...de vez en vez...


a la mar en calma
de vez en vez
tomar de cerca sus manos y nadar
abandonarse a la mar.
De vez en vez se antona
simplemente
nadar
abandonarse
a la mar.

6/19/2010

Otatitlan

A las 9 y media llegamos, luego de algunos líos en el camino. En la iglesia en sábado en la mañana la gente hace oración frente al cristo negro. No puedo evitar recordar al señor de los milagros, Buga y el calor y la fe.
Reitero mis votos para seguir en este andar... Y sonrío, sonrío.
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Lupe

No es tan común hallarse frente a frente con un espejo...
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6/11/2010

De otro mundo


El señor José Guerra
Un ser de Otro Mundo atendía la cantina donde llegamos a tomar una cerveza en el infierno cálido que puede ser Zacatecas. Estaba sentado detrás de la barra, esperando que llegara su asistente para abrirla, pero no llegaba y amablemente nos ofreció las cervezas y, luego de un rato de charlas, un poco de mezcal con yerbas amargas.
Don José nos contó de su vida en las minas, de sus negocios, de sus hijos, sus nietos de sus bisnietos y de la hermsa chica adolescente que quiere hacerlo tatarabuelo. Pero él se niega.
Su cantina tiene alrededor de cien años y sólo dos dueños, una hermosa barra, espejo, una caja registradora de la época. No se si existieron los vaqueros, no lo sé, pero seguro fueron inspirados e inspiraron cantinas como ésta.
Don José dormía cuando nos fuimos a despedir, sus nietos venden bebidas preparadas afuera de la cantina durante el festival cultural.
Otros Mundos son los de Don José, otro Zacatecas y otra realidad que no volverá... en el camino es como un tesoro hallar la otredad personalizada de este modo.

6/08/2010

Mounstruos Familiares


La familia de monstruos no recuerda cuando tomó el control del mundo.
Lo primero que hicieron fue parecer personas.
"Hagamos de la gente monstruos nuevos, seres maravillosamente monstruosos", dicen cada determinado tiempo.
A las personas Dios (Monstruo de otros tiempos) los volvió cristianos,
a los cristianos, los hijos del Dios Monstruo, los convirtió en ciudadanos,
A los ciudadanos, Dios Tele Monstruo los convirtió en consumidores.
La familia de Monstruos a lo largo de los tiempos va cambiando de apellidos, de rostros, de ropa, pero -en el fondo- en sus casas y su vida cotidiana son lo mismo desde aquellos lejanos tiempos en que los humanos fueron sometidos.

6/06/2010

Trío San Vicente de Juchitán

Cantar de la mañana a la noche
cantar del alba al ocaso
cantar de la infancia a la muerte.



Canta y sueña
que el mundo es un pañuelo
que la tradición viaja
con sus portadores como semillas al viento



canta desde el fondo de ti
todas las veces del día
hasta que la música te lleve




Canta para que abra la caja
de resortes llena
de sólida calma entre sueños.

No importa que de tres sólo se vean dos
canta para que tenga sentido la vida
canta para que sirva de algo la ausencia
canta para que no muera la música
no hay árbol sin raíz, sin semilla, sin canto.

Juchitán es color, sabor y fiesta. Muxe más allá de sus historias y mitos, calor y ritmos se van juntando para que la vida sea una fiesta calma y amable. Pudimos beber cerverzas y tomar mezcal, escuchar al Trío San Vicente antes de la última Vela de este año.
Gracias a Roselia "Chaca" Orozco y a toda la gente hermosa que hace de ese mundo diverso que es Juchitán un mundo digno de vivirse y ser compartido.

5/15/2010

fe en la fe


Mucho más allá de las cifras,
de los discursos,
de las becas y los apoyos,
de los premios y galardones,
de los amigos y los círculos de gente "preocupada",
más allá incluso del benefecio económico,
se comparten historias.
Historias en su presentación libro, historias en su presentación me contaron y te cuento.
Lejos, lejísimos para una oficina de gobierno o de una empresa socialmente responsable.
Y cansado de andar tomo otros caminos para hacer nuevos viajes, otros vuelos.
¿Por qué?
Aún no lo entiendo, no sé por qué hacer divulgación de la lectura, porqué fomentar la lectura, no lo entiendo del todo.
Y lo que entiendo si lo digo sería tildado de imbécil (más aún).
Es un orgullo enorme hacer lo que amo hacer.
Es un gran placer tener fe en la fe.

5/06/2010

Harto de "noticias" que sólo desvían mi atención de.... ¿de qué? De qué olvidamos que deberíamos estar atentos. Leyes, poder, redes sociales pequeñas o gigantes, creo que de tanta "información" olvidé hace tiempo lo más importante, desde niño lo olvidé, desde niño olvidé ser niño, humano y, ahora, ciudadano consumidor ejerzo mi derecho a_______, tambièn lo olvidé.Hace 11 minutos Borrar

4/12/2010

Juego absurdo


Cuando la mujer que amé leyó mis viejos cuentos se deprimió. "No fueron tus cuentos, son mis cosas; no paré de llorar toda la tarde".
Ahora quiero escribirle cuentos alegres, cuentos para que no llore más. Aunque ya no la amo, no me gusta que se sienta triste.
Como tampoco me gusta que la abuela se eche a llorar recordando a los que ya no están.
Ni me siento bien cuando Nicolás pasa las tres primeras horas del sábado entre el llanto por dejar a su mamá y su emoción por las locuras que haremos juntos el fin de semana.
Debo confesarte (a ti, quien lee) que durante mucho tiempo sólo escribí con tinta negra, sobre fondo blancos, pautados con rayas azules. Llenaba los espacios con quejas y dolores, con achaques, con mi bilis y mis resacas.
Ahora no, ahora quiero (a tú, que pones aquí tus ojos) morderte el dedo chiquito del pie para que -de la risa- sueltes una patada que yo apenas logre esquivar, pero finja un dolor tremendo y te rías de lo imbécil de este juego.
Entonces, con un poquito de cariño, te diré:
"todo el mundo es como este juego bobo, parece que pelean, que luchan, que hacen cosas importantes, fingen dolor y placer, fingen que están bien o mal, que ganan o pierden. Pero al final, solo es un juego absurdo".
En serio.

4/04/2010

Villa Rica


¿Cuántas veces morí ahogado al perseguir de madrugada a una sirena?
En las playas de Villa Rica están mis almas cristalizadas en sal.
Si buceas alrededor de la roqueta podrás mirarlas como estatuas del pasado.
Las muertes de un pirata que de listo quiso pasar,
pasado por agua el deseo y su amor,
su amor al canto marino
su amor al cálido ambarino de unos pies,
que nunca tocan el bar
pese a bailar en él
sin fin
sin ti.

Foto: Calletano Domínguez
Cortesía de Selene Marluns

3/23/2010

lotro


Todos queremos saber qué pasará mañana, todos queremos controlar y conocer el futuro; porque creemos que algo se puede hacer a nuestro favor si tenemos conocimiento.
Y en ciertos sitios es así: redes y grupos cerrados que apoyan, ayudan, dictaminan y encargan, cambiando senderos por dinero. Todo mundo busca algo en qué creer: sea el amor, el poder, el dinero o Dios. Todos buscamos eso y creemos que con lo que tenemos (dinero) podemos influir en aquello.
Yo no tengo dinero y el que tengo sólo me sirve para jugar el juego de la realidad (pagar mis deudas).
No quiero dinero (sólo el necesario para no salir pronto del monópoli)
Tampoco quiero creer ni en la literatura ni en su institución, ni tampoco en la televisión o el arte, todos son imaginarios que apaciguan y calma lo Otro.
¡Carajo! Pero eso Otro, tan extraño, tan inascible e irascible...
recuerdo que tenía algo, que eso Otro existe, estaba, pero... no recuerdó dónde lo puse.
Si tú o tú o tú saben de eso Otro, por favor comuníquense conmigo para tomar un café de mañana en la azotea de mi casa. Seguro que no hablaremos de lOtro, pero quizá me calme un poco.

La cita de Deuteronomio habla de los agoreros y adivinos. Prohibiendo al creyente confiar en aquellos, porque obviamente ellos no están en el plan de El Señor tu Dios (¿MI Dios?). Y claro, Tu Dios no confía en los adivinos porque no es su patrón, ellos sirven a otro patrón o por lo menos a quienes puedan pagarlos.
La foto fue tomada en Xalapa y yo recordé a la hermosa Gitana que me adivinó la mano, que me prometió a cambio de dinero el nombre de una persona que me estaba haciendo mal, que me pidió le comprara unos cigarrillos y me dejó con la incógnita del nombre, con la autoestima de macho dañada al dudar de mi virilidad y unos cuantos pesos menos.
Las Gitanas en Xalapa se ubican en sitios estratégicos donde si eres de acá tarde o temprano pasarás, buscan tu mirada y en ella adivinan temor, inseguridad, desvelo, tristeza, excesos o calma. No es difícil leer miradas cuando has visto dolor y hambre, tristesa y desarraigo.
Entonces te abordan y conocen (por tus gestos y comentarios) lo que te pasa, conocen (dicen unos) lo que necesitan conocer y ubicarte y venderte sortilegios y vender tus confesados secretos; todos pagan, todos ganan. Así ha sido y así seguirá siendo, en estos secretos milenarios, en estas formas que tienen los Dioses para cuidar de su pueblo.

3/22/2010

las piedras

me contaron que las piedras en otro tiempo atrapaban las historias, los saberes, las costumbres y a los seres


Pero hoy nadie las entiende



Sólo sabemos leer de cuadritos: los cubos donde nos atrapamos todos los días


las burbujas que creemos que son las palabras



en esta cueva están encerrados demasiados SabERES
y sensaciones que


por ahora apenas voy intuyendo.

3/21/2010

León en Cuautinchan





Un león donde nunca hubo leones.
El dibujo de un león en un convento franciscano en Cuautinchan.
En Cuautinchan, tierra de aguilas, nunca hubo leones, ni Dios cristiano algunos.
Algunos cuantos vinieron a hacer su oficio genocida,
pero no como el león,
el león come lo que mata,
el genocida come todo lo que tuvieron a quienes mató,
heredando a sus hijos y sus nietos y su linaje dos cosas:
dinero-poder
muerte-dolor-pesar.
La gente que vivió en  mi tierra antes del genocidio es tan amable que, nosotros, sus descendientes seguimos sus pasos hacia la muerte digna. Sin la ambición absurda de la nada.
Se habla que en la época de la colonia si cada persona hubiera lanzado una piedra hubiesen sepultado a los genocidas, mínimos en número, máximos en ambición y muerte.
Pese a que somos hijos mestizos de los originales y los genocidas, del invasor y la tierra, seguimos igual, si ahora todos tomásemos una piedra, sólo una, no habría enemigo posible.
No somos genocidas,
no sentimos hambre de muerte ni poder.
Y es duro ver cómo según sus palabras nos pisotean, nos humillan,
y según nuestros saberes sólo somos consecuentes.
Sin leones, imaginamos...
Imaginamos a los leones para dibujarlos,
imaginamos el mundo que nos propusieron,
imaginamos que tiene razón el mundo que nos venden,
imaginamos que somos lo que no somos
imaginemos ahora que lo que realmente somos
en breve
tendrá voz
cuerpo
y dejaremos de imaginar.

3/14/2010

Con el Maestro Blue Panter


Sin máscara, el hombre parece cualquier cosa menos un luchador. Podría ser mi padre, o tu abuelo. Quizá sea tu padre o mi abuelo...
Blue Panter encarna muchas cosas de lo que es mi país, creemos en Panter porque es él. No es un luchador tan inflado en la fama que necesite ser suplantado, pero es más famoso a lo largo de los años que cualquier estrella absurda.
Blue Panter, el maestro lagunero, es sin duda el Gran Luchador Méxicano, respetuoso y honesto en su quehacer, humilde y conocedor profundo de su compromiso, el que lleva en la médula: la lucha libre mexicana.
Sin blofeos ni demasiados aspavientos, lucha con el alma, porque Blue Panter es mucho más que una máscara, mucho más que su nombre en el cartel, Panter es un alma de la lucha libre mexicana.
PD: Nada me haría más féliz que poder escribir su biografía, así que si alguien conoce al maestro, por favor deme su contacto. Y si alguien le gustaría ser mecenas de este proyecto, pues mucho mejor.


3/06/2010

En la base de la cruz

En la base de la cruz, sibujado en el ex convento de Cuautinchan, llora la calavera...

2/21/2010

Texturas México 2010


Caminamos, caminamos y hablamos.
No tiramos palabras por tirar, hablamos.
Escuchamos para hacernos escuchar.
Sentimos lo que decimos
y sentimos al decirlo.
No mentimos
(suficientes mentiras hay por todos lados)
Amamos lo que decimos,
amamos decirlo,
amamos a cada uno de quienes nos escuchan,
nos movemos sólo para seguir moviéndonos.
Sí, sé que muchos no nos creen.
La mayoría no concibe esto:
hacer por hacer,
ganar la fortuna de seguir haciendo.
Lejos de vacaciones y tiempos libres
lejos de oficinas y estabilidades
cerca del otro en su dimensión de uníco.
Y al final: lo mismo.
Humanos creyendo en algo absurdo.
Absurdas enormes estructuras en las sociedades,
absurdas pequeñas estructuras en los cuentos que se escriben y se cuentan.
Caminando y Tejiendo texturas.

1/30/2010

nostalgia re poética


Las mañanas grises tienen un encanto especial.
Entre la luz blanquecina y espesa,
entre la bruma tibia que detienen los árboles con sus dedos,
hay una telaraña que de tan tupida hace un espejo
que parece reflejar el pasado y el paso de pausando latir.
Suena a lo mismo cada paso,
suena a lo mismo cada ciclo
y sueña lo mismo cada mañana,
sin avance ni detrás.
La bruma que me envuelve es el capullo que ha generado la enorme araña con sus hilitos de luz gris.
Despierto
Creo estar mirando, creo y tengo fe en esto que no es más que el reflejo del espejo que hicieron para mostrarnos atisbos de lo que no podemos ver.
Creo que estas mañanas de bruma son eso nada más
y no una depresión en el sistema climático, ejercida por millones de cosas que existen y no veo, y las siento (pero mejor no, pásame esa bebida).
Sonrío y soy positivo
Sé que existo en el mundo porque tengo una televisión y me comporto como ahí dicen que uno debe hacerlo.
Existo porque la gente en la calle me rechaza o me envidia, porque ellos NO son yo, son los otros que sólo quieren lo que yo tengo y ellos no pueden tener (mi carro, mi casa, mi esposa, mi computadora, mis hijos, je je je)
existo porque tengo en el bolsillo papeles y pedazos de metal, pedazos de plástico con inserciones en metales diversos, a los que atribuyeron poder y yo lo creo y lo ejerzo
existo porque me reproduzco para validar mi ego, para preservar mis conflictos y necedades
existo porque creo en las cajas:
las cajas donde encerraron la palabra,
donde encerraron el saber,
donde encierran las imagenes y la voz,
las cajas animadas o no, de tinta o de luz,
creo en las cajas porque ellas me dicen que existo
(aunque yo no exista para ellas).
Existo.
Soy yo.
En esta mañana gris
llena de bruma "natural",
como natural es lo que somos (no animales, humanos naturales, jamás animales)
camino porque soy, (camino a mi coche)
sonrío (con la dentadura que me ha costado varios miles de dólares)
y respiro este aire natural, libre de toxinas (porque ya lo han purificado por medios biomagnéticos)
Y camino porque soy como soy
Me canto y me celebro
me conecto y me linkeo.

1/11/2010

mi casa


A veces dejo abierta la ventana
para que entre la realidad y el frío,
pero se cuelan las polillas con sus alitas cafés y sus ojos negros negros.

Entonces me enojo, porque ellas se alimentan de mis querencias.
Y aunque no me gusta matarlas son ellas o mis libros,
y es que mi casa está llena de mundos posibles en su presentación "cajita de papel y tinta".

Y mi casa se llena a veces de fantasmas, de historias, de mundos en voces y calideces, en abrazos y canciones.

Mi cacofónica casa me gusta mucho,
"cuando no ando afuera estoy acá", se reían mucho cuando me escuchaban decirlo, porque no entendían eso, que en verdad estoy acá cuando no ando afuera.

1/09/2010

De cómo los cuentos del otro atañen al sí mismo

Sería de 95 a 99, no antes ni después. Yo entonces era reportero cultural y cumplía cabalmente mi rol de joven promesa literaria en una pequeña ciudad de provincia. El cuadro era el esperado: pelo largo, botas mineras, un gran esmero en el descuido del vestir y del aseo personal. Mucha bohemia, mucha lectura, mucha escritura como palos de ciego y celebrando siempre mi fe en las letras, en el cómo se aferraban los escritores a ellas. Pagaba la cuota de mi delirio con soledad, haciéndome imposible el cariño de los otros.
Además, no puede haber bohemio sin alcohol y en nuestra relación había dos estados: borracho o con resaca. En cada uno de esos dos había dos opciones: bebiendo solo y leyendo-escribiendo o bebiendo con los amigos mientras hablaba de lo que escribía y leía cuando ellos no estaban. Y en el estado crudo, andar resacoso rencoroso y molestoso o quedarme como estúpido frente al televisor mirando hasta 6 películas de todo tipo en un mismo día.

Recuerdo por entonces dos cosas que ilustran aquel tiempo, mi afición a los versos de mi amigo Mario Torres:
"Dura, cruel, imposible,
nunca serás mía".
Y el principio de la sensación del erizo. Cada vez que alguien se acercaba a quererme, algo hacía que brotaran pinchos, puntas afiladas y su caricia se convertía entonces en su dolor y alejamiento.
Todo iba maravillosamente, hasta que ocurrió.
Una tarde en la biblioteca de teatro de Paco Beverido llegó ella. Era hermosa, alta, esbelta, usaba medias y mini falda. Unos tacones breves la hacían ver más alta de lo que ya era. Se sentó junto mío y comenzó una charla crucial en lo que serían los siguientes diez años de nuestras vidas.
- ¿Ya viste la nueva obra de teatro de la compañía titular? Preguntó ella jugando a hacerse la interesante.
- No, pero me dijeron que aparece una mujer en pelotas, si es así debe ser buena porque los desnudos hacen que la obra sea artística y, por ende, muy buena. Respondí tratando de hacerme el chistoso.
- Pues no sale una mujer en pelotas, sino dos...
- ¡Ahh pues más interesante aún! Seguro que es una gran obra de arte
- Sí, otra chica y yo...
Un breve silencio incómodo precedió a su risa, su risa enorme que todo llenaba, la risa por la cual durante muchos años le dije: "tu vocación de felicidad es tan grande que temes asumirla". Y luego, la charla clásica de aquella pequeña ciudad en la montaña, si conoces a tal o cual, si eres amigo de aquel o enemigo de aquella. Y comenzó jugando lo que serían salidas y risas, juegos bobos y deliciosos delirios y complicidades.
Un año, quizá dos después de aquel episodio. Caminando por el callejón donde estaba la biblioteca entramos a una librería que recién había abierto un buen amigo. Yo busqué autores, hablé con mi amigo de libros, editoriales y entonces ella me puso en la mano un pequeño libro con pasta dura, naranja llamado El amor de Policarpo. No leía entonces literatura infantil, me parecía un asunto menor, despreciable.
Faltaban muchos años para que al tomar libros como Ma y Pa Drácula o Memorias de un gato asesino comenzara a cambiar de opinión. Sin embargo, ocurrió algo, un quiebre que no por breve fue sustancioso y simbólico. Aquel libro naranja tenía una historia que hablaba de… murciélagos, de un murciélago que ante el amor y la imposibilidad que él fabricaba se convertía en un estudioso, en un gran lector, sumido al mundo de las letras fuera del mundo donde su amor podía haber llegado a… era como yo.
Ella con su enorme sonrisa me lo dio porque, bueno eso no quiero contarlo, pero sé y ella sabe por qué me lo dio. Ni me detuve en el autor, no demasiado en la editorial, lo consideré caro, carísimo en aquel momento, era apenas una historia breve, un “cuentito” y no una novela y el costo –en mis apreciaciones de aquel momento- no correspondía.

Me quedé con la idea de comprarlo en otro momento, con la idea de quienes estamos acostumbrados a saber que los libros tuyos vuelven, que ciertos libros llegan a tus manos para incorporarse a tu vida. Y eso pasó y pasaron también muchas cosas, me casé con aquella mujer, vivimos muchos años juntos, viajamos, parrandeamos, fuimos enormemente felices y terriblemente desgraciados; nos amamos pues como lo que éramos: dos jóvenes llenos de necesidades.
Y la vida nos llevó lejos de la ciudad de montaña, hasta el desierto y como todo desierto nos enseñó y nos mandó al mundo pero decidimos quedarnos en otra ciudad, más grande, donde yo terminé por dejar a un lado el periodismo y me decidí a trabajar en una librería. Era una jaula de oro, un paraíso, diez salas de exhibición decenas de miles de libros, la posibilidad de tener al alcance todos los libros que quisiera, que pidiera, qué emoción aquella.
Y desde que conocí el lugar, un enorme edificio colonial restaurado, me encantó la sala de infantil: un espacio enorme y lleno de luz, donde los chicos podría leer y botarse y divertirse y yo quise contar cuentos. Ya lo había hecho en una feria del libro y en el desierto hubo que comer y los cuentos fueron opción, pero al ver aquello decidí que yo quería hacerlo, compartir lecturas con los chicos.

La respuesta del dueño fue NO, no y no. Ya tenía contemplado a un Narrador Oral Argentino para eso. Pero seguí intentando, quería hacerlo. Ahora que reflexiono un poco no sé por qué insistí tanto, tanto que terminó diciéndome:
- Está bien sólo dos fines de semana, para probar.
Lo que no terminó de decir era “para probar que no funcionará.” Pero contrario a lo que él esperaba fue una experiencia muy agradable para sus hijos y sus sobrinos, que fueron los primeros asistentes a Matarile al Cuento los sábados pasado el medio día en la sección infantil de la librería.
Y de ahí en adelante dos años sin faltar un solo sábado. Y sí, los primeros cuentos fueron los que tenía preparados, pero apareció de pronto en mis manos nuevamente el librito naranja aquel: El Amor de Policarpo. Y lo comencé a contar y luego más libros de esa colección. De hecho, guardo algunas grabaciones de aquellos días donde está precisamente ese cuento y La Vaca que se Creía Mariposa de Emilio Ángel Lomé y El Pirata Malapata de Alonso Nuñez y en desde aquel momento comencé a pronunciar al inicio del cuento de Policarpo “de Alberto Forcada”.
Y vino luego dejar la librería, comenzar a vivir por mi cuenta contando historias y llevando alegría a la gente. Sí, alegría, aunque los cuentos no digan cosas que hacen reír dan alegría.
Pero además de la librería terminó otra cosa. Acabó la relación con la mujer de sonrisa grande. ¿Por qué? Pues porque todo acaba y a veces re comienza, pero a veces no. Yo aproveché para dejar el empleo y hacer lo que más amo: compartir literatura, contar historias, comunicarme con la gente y decir cosas de uno u otro modo.
Fue una racha dura, no había mucho dinero y había muchas cosas por arreglar, demasiados puntos que reacomodar; pero bueno, se hace y se camina.
Seis años después de cuando comencé a contar en voz alta apareció en mis manos otro libro del mismo autor: Alberto Forcada. Prácticamente me lo puso en las manos Alejandro Espíndola, el encargado de ventas de CIDCLI, ”La imaginación al poder”. Fue en la Feria Internacional de la Lectura de 2009, en febrero cuando estaban aquí Inés Bombara y todos los amigos de Argentina armando el Encuentro Texturas de Cuenta Cuentos.

Inés fue quien lo tomó primero y con la cara llena de alegría me dijo que dos o tres relatos le habían fascinado, con sus cositas en los finales, pero que eran buenísimos. Es extraño, para Inés y para mí es extraño, difícil, duro en verdad encontrar cuentos que nos muevan, que nos hagan emocionar. Sí, hay muchas cosas muy buenas, buenísimas pero no cualquier cosa se deja contar y además nos permite entrar en ellas, es decir, pocos relatos y poquísimos autores son generosos y te permiten entrar a ser parte del cuento. Y ese libro lo permitía.
Luego, mi hermano se puso a contar uno de los cuentos de ese libro y yo quedé prendado de “La nube de Ramiro”. Lo leía y re leía, me encantaba porque justamente contaba lo que yo había vivido. Claro, yo no me llamo Ramiro, ni tampoco era una nube la mujer de la risa hermosa, ni llovió una madrugada, pero a la vez sí.
Estaba en Argentina, en la parte del Encuentro Texturas que se realiza allá y de pronto surgió la posibilidad de contar algo “más para adultos”. Sí, había contado un par de veces Ramiro y la Nube, pero no era sencillo, me dolía, me costaba, como lo fue en su momento narrar el amor de Policarpo. Sin embargo, en Buenos Aires pude hacerlo, era lindo soltarlo así en primera persona, Ramiro atendía una papelería y en el sur se le llama papelerías a las librerías y…

Recuerdo cuando terminé de contarlo en Musac, el bar donde narra Inés mensualmente, se acercó Selva y me abrazó. Pude sentir el consuelo que ella buscaba darme y noté cómo yo buscaba ese consuelo sin saberlo. Luego ella me habló de abrirme, de permitir el amor, de… ¿Qué estaba pasando? ¿Qué decía mi cuerpo y mi ser al contar el cuento de Ramiro que escribió Alberto?
Selva es la esposa de Miguel, son dos seres hermosos y muy unidos. Tienen dos hijos y dos nietas. Gente de familia, católicos creyentes y amabilísimos. Para ella yo necesitaba esa vida, esa forma de realizarme. Y, para mí, ¿cuál es esa forma?
Igual que Ramiro amé a una nube, como el sauce me desprendí de las raíces y celé como el chico de Juanita y no dejo de ser el mismo Policarpo que aprendió el lenguaje de los mosquitos y sigo tratando de averiguar cuándo será el próximo eclipse.
Ahora cuento historias por muchos lugares, algunos llenos de alegrías y otros no tanto, en ocasiones me pregunto, ¿cómo compartir alegría con quienes no tienen motivo para eso? Pero comienzo, simplemente lo hago, comparto lo que me gusta y una de las cosas que me gusta compartir son los cuentos de Alberto Forcada, que por cierto recién los mandé a un par de amigos en Argentina, a Margarita El pequeño cuento de horror con el que quizá haga una versión para los títeres de Los Simperos y a Oskar el amor de Policarpo y a Inés las estatuas. Y además quiero hacer un espectáculo con sus cuentos y quizá hacer alguna canción con Adi vino y se fue o con los Columpios que dan para eso... veremos qué viene, qué sale, que seguro saldrá lindo, lindo, como los cuentos de Alberto.


Descarga en Audio
El Amor de POlicarpo contado por Martín Corona
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1/04/2010

en mitad de la sierra




Luego de la primera función, en una bodega, ante unos 150 niños desde preescolar hasta secundaria comimos.
El trayecto había sido duro, llegar a la ciudad, luego subir a una comunidad cercana en la Sierra y después emprenderla en la caminoneta de la asociación rumbo a donde sería la primera función. Subimos, subimos más. Poco a poco pueblos y más pueblos fueron quedando detrás. Parecíamos subir la única cuesta del abismo, pero no; ya que cuando la neblina lo iba permitiendo se dejaban ver otros pueblos a la misma altura, pero en otra colina. Parecía que de un salto, o sólo con la mano pudieramos llegar hasta allá; pero era una ilusión absurda porque abismos enteros nos dividían, enormes y profundos abismos.
La función fue difícil al principio, los cuentos pasaban y lo chicos no se enganchaban, miraban atentos pero parecían no divertirse. El detonante fue trabajar directamente con tres de ellos y cuando comencé a jugar malabares todo cambió. Los juegos con interacción despertaron no sólo el interés sino prácticamnete todo. La función concluyó alegre con mujeres y hombres y más chicos venidos dequién sabe dónde.



Íbamos rumbo a la camioneta, a guardar las cosas cuando las mismas señoras volvieron con canastas, con cubetas, todas cubiertas con servilletas bordadas casi todas de tela estamapda en cuadritos. "Agarre usté un taco" y una y otra y una señora más llenaban nuestras manos con tacos de frijol, de papa, tacos dorados y salsas muy picantes. De pronto alguna gordita de chile, luego un atole llegó a mis manos y sonrisas, muchas sonrisas.
Los hombres de la comunidad se acercaron con recelo y curiosidad. Su recelo me produjo temor, porque no conocía las maneras de esas comunidades, olvidadas durante muchos años por el país, por los proyectos y los recursos federales. Convertidas ahora en bandera de un sinfín de asociaciones y fundaciones nacionales e internacionales que les llevan y les traen toda clase de cosas que, generalmente, no necesitan. En cambio, lo que sí necesitan, lo que requieren simplemente no llega a la gente, pese a los presupuestos millonarios que se han empleado por quitarle a esas comunidades el título de "las más pobres del país".



La charla comenzó por sus dudas de si me pagaban por hacer esto, y "sí, claro". Se esmeraban ellos por hacer las preguntas correctas y a mis respuestas comentaban en su idioma y sonreían. En aquella zona, la mayor parte de la gente es bilingüe o hablante del náhuatl, ya que desde la época de la conquista esas comunidades se quedaron en la sierra, viviendo alejadas de todo el proceso. En la actualidad están ya integrados a la religión y las costumbres de México, pero a la vez no.
Aquellos hombres entonces se detuvieron en lo que más había llamado su atención.
- ¿Eso que hace con los palos es magia?
- No, no, es práctica miren. Les mostré algunos trucos sencillos, juego lento para que pudieran mirar el proceso. Luego les presté las clavas para que sintieran el peso. Y entonces intentaron darle una vuelta a una clava mientras seguían haciéndose burla en náhuatl y sonriendo.
- No, pues está difícil, porque es magia, ¿no?
- No, no, no es magia. Respondí tratando de ser amable, pero intrigado por su insistencia.
Terminamos de comer, la camioneta partiría de inmediato, me despedí amable y vi en la sonrisa de aquellos hombres que, efectivamente, yo estaba haciendo "magia".
Pero, ¿entonces qué es magia? ¿Qué es magia para mí y qué es mágia para ellos? Efectiva y efectistamente yo hago trucos, y quizá el truco, algo que es extraordinario con base a esfuerzo y "truco" sea magia; no aquello que es meramente sobrenatural. Curioso asunto aquel de subir a la sierra.
A la vuelta, en la segunda función una maestra me dijo que los Reyes Magos no llegan allá, que si yo podría ayudarles y, lamentablemene, no podré en esta ocasión, pero se me queda la espinita.
Volvimos, dos funciones y más de 300 chicos, refrescos y paletas de caramelo al final de cada espectáculo. Cuentos míos y de otros, la vaca jugando y yo, pensando en la magia, pensando en cómo todos -a nuestro modo-, hacemos cosas mágicas a los ojos de los demás.