10/02/2007

imágenes


¿Y si entonces simplemente se va descascarando el cariño?
Partimos de una imagen, una fotografía.
La ubicamos en una pared, una mesilla, le asignamos un marco, le regalamos quizá algunas tachuelas o chinches o simplemente una cinta adhesiva.
Y comenzamos a creer que esa foto, su imagen simple hará el resto.
Sin embargo, se va desgastando, se va diluyendo su color y su materia.
Sin darnos cuenta, también se va perdiendo ese imaginario... y no hay cristal, ni proteción posible para que la imagen no decaiga, para que no se convierta en nada, para que no cambie rumbo a la nada.
Y así, vemos en rincones, en paredes, fotos tan viejas y desgastadas que hace mucho ya pasaron por la basura en su contenido real; sin embargo, sigue ahí como perenne música de aquello que ya olvidamos pero se niega a partir del todo...
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