9/02/2007

amar...

Ultimo decidió que Elizaveta era la mujer de su vida.
Unos meses, acaso un año bastó para descubrirlo y luego, no más, luego nada más.
Y ¿por qué?
Porque era mala. Era mala, estaba loca y completamnte equivocada. Era auténtica, espero que entienda lo que quiero decir. Era una carretera llena de curvas absurdas, y que corría por campo abierto, sin preocuparse nunca por el regreso. Sin saber siquiera muy bien adónde estaba dirigiéndose.

Gracias Alessandro Baricco, por seguir llenándome las cuencas de humedades, por escribir sobre tantos y sobre nadie.
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