11/20/2007

Milagros...


Buga y el Señor de los Milagros... Buscaba besos de sapo y encontré amor a raudales...

Apenas un respiro para asimilar tanta belleza.
Coincidir es poco más que hallarle sentido a mucho de esto.
Saben, mi vida aquí toma de nuevo su rumbo:
la casa, los amigos, café de Coatepec (fuerte y aromático, a diferencia del suave y aromático de Colombia), arreglar cada una de las piezas que acompañaron el viaje, comenzar a volver,
sin embargo,
ahora hay otra forma de ver lo cotidiano.

Saber que en otros lados, de otras maneras, mucha gente late con un ritmo tan semejante que uno sabe
obligatoriamente
que esto que se siente al término de una función no es soledad:
son millones de kilométros que en instantes nos unen,
una ráfaga de viento que se lleva ese aplauso, esos suspiros y esas risas hasta el sitio exacto donde pueden coincidir...
entonces ustedes, yo, nosotros,
sonreímos por nada caminando en la calle, frente a una mirada o el paisaje de esos rostros (Saludos Geraldine).

(O una noche podemos quedar petrificados ante la belleza de un árbol
silentes seres capacitados para enfrentar la belleza)

Gracias por escucharlos, por escucharnos, aunque de a poquito... vendrán ya otros tiempos, otros espacios.
Yo, por mientras, aquí, latiendo con cada uno de ustedes que, desde Buga y su milagroso señor, puedo decir latiéndonos.
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