2/18/2011

Es tiempo de ver más allá de las pantallas.




Hoy salió el sol, luego de varios días que también. Una de las cosas más duras que se escuchan y se dan como verdad es que no hay nada nuevo bajo el sol, sonreír no basta, tomárselo en serio mucho menos.
Me detengo y respiro fortísmo, lleno de aire los pulmones y ese aire es otro aire, es nuevo; no es "el mismo" que estaba ahí, porque cuando lo saco no es más oxígeno, le extraigo parte de su esencia y exhalo otra cosa, dióxido de carbono, que los árboles y plantas tomarán para convertirlo de nueva cuenta en oxígeno, pero no es el mismo oxígeno. Creemos científicamente en ese ciclo y encima damos más espacios en nuestras vidas a los asfaltos y cementos.
Si aquello que respiramos no es lo mismo cada vez que respiramos, lo cual pasa todo el tiempo, ¿por qué creemos que no hay nada por descubrir? No digo que el mundo esté esperando que dejemos de creer que la realidad está en ventanas virtuales, digo simplemente que así como queremos creer que no hay nada nuevo bajo el sol, ¿por qué no comenzamos a creer que todo lo que hay es nuevo bajo el sol?, darle a cada paso ese sesgo de novedad y diversión, da igual ir a la oficina con la cara de culo, atender a la gente con despotismo y estupidez que hacerlo con una sonrisa y calidez. Es la misma cantidad de energía. Claro que si se alternan, claro que si cada vez que vas al trabajo, que despiertas, que comienzas, que vas a encender la tele o la compu, piensas que es nueva, única, inigualable, me parece que las cosas cambiarían, que las cosas podrían ser diferentes en realidad. No de un golpe solo, no con revoluciones y golpes y distracciones para que un sector tome las riendas, no. Un cambio silente, cotidiano, amoroso.
Así, no hay nada nuevo bajo el sol, sino que cada sol es nuevo. Es tiempo de ver más allá de las pantallas.
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