2/12/2011

zombis

En el juego de las mentiras, la gente no es que le crea más a la televisión que a aquello que perciben sus sentidos. No cree más en la telenovela que en su cotidianidad, es sólo que la televisión nos permite asirnos a algo, nos da pautas de comportamiento, nos da maneras de enfrentar el mundo, maneras que todos validamos y entonces nos sentimos seguros.
Ayer, una directora de secundaria dijo no haber quedado conforme con la actividad de cuenta cuentos y comedia, sin embargo, todo el show estuvo riéndose divertida. Al final dijo que una charla de valores con un tipo que salía en la televisión había gustado más a los chicos.
NO sé si es cierto o falso, pero me indigna que me comparen con la gente de la televisión, con actores-piezas-fichas-objetos que un director mueve a placer, con un guión perfectamente definido.
Hablando días antes con Pau le decía que la gente es zombi, piensa lo que le dicen que piense, hace lo que le digan que haga. Todo el mundo sufre tragedias banales de amor, igualitas que las películas, las novelas y las canciones, eso no deja energía ni tiempo para pensar en el otro, para una reflexión social.
Nos etiquetaron, nos vendieron incluso una categoría bien definida para la rebeldía y la crítica. No cabe duda que sea por circo político, sea por lo emocional, por lo conductual, han hecho claras definiciones que todos buscamos seguir.
Pero a ¿quién le beneficia un mundo de zombis?, de gente drogada todo el tiempo con sustancia producto de sangre, gente absorta en una realidad que no es, gente como insectos en la colmena. Me parece que no es la fuerza de trabajo lo que está en juego, que no es el dinero ni el poder.
Lo que me aterra es suponer que la batalla está en otro lado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Debería preguntarse la directora si los chicos no prefieren el show de cuentos e inclusive el tipín de la tele que a ella que lo único que tiene de humor es "mal humor".

Lulusita dijo...

Quizás pueden existir zombies que no lo saben que lo son, y por lo tanto no pueden cambiar hasta que no lo sepan. Quizás puedan existir zombies que intuyen (no lo pueden reflexionar porque entonces no serían zombies) que las cosas pueden ser diferentes, pero no les interesa trascender esa intuición. Quizás existen otros que se enteran que lo son y quieren ser otra cosa, desde algo más perverso que un zombie hasta un ser humano. La batalla tiene como base común la vida cotidiana, y como aliciente puedo compartirte que convive conmigo una personita que ha tomado las experiencias en la feria del libro como parte de su cotidianidad, yo sé que los cuentos que él escuchó de parte de todos ustedes agregan a su curiosidad e intuición, y lo alejan de convertirse en zombie.