6/03/2011


Caminamos y conocemos, aprendemos.
Este mes de mayo fue un gran aprendizaje, apenas comienzo a bajar del carro, apenas comienzo a pisar tierra, apenas y puedo a lo lejos vislumbrar todo lo que aprendí en estos meses de intensidad, en un país en guerra, con visitantes lejanos, con visitantes cercanos y miles de personas espectantes y posibilitando nuestra labor.
Fluir y reir ha sido por primera vez algo extraño y no tan acompasado como en otras ocasiones.
Lindo, sí; duro, más. Pero cuando le mencioné esto a Ofelia ella me dijo que seguro era algo cargado de amor... me parece que tiene razón.
Contar historias, compartir sonrisas y a veces algo de reflexión no es un asunto ligero, sino más bien una forma dura de enfrentar la vida, de ponerse del lado de la realidad. Claro, como en todo hay posturas más cómodas, como contar sólo en espacios habilitados para ello, nunca ponerse a descubierto.
Ahora sonrío de todo lo que viene pasando, estoy fuerte y contento, lleno de ganas de hacer cosas nuevas, distintas, extrañas y amables. Camino.
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