9/28/2013

Otra sobre el varito, el billete, la dolariza y demás mentiras para el control total del homo sapiens

Vemos como absurdas,  estúpidas y sin sentido a las sociedades que creen en los dioses de piedra, en palos totémicos a los que les consultan cada movimiento de su comunidad. Miramos a la Edad Media Europea como una imagen de atraso total porque atribuían todo a un Dios con reglas meramente humanas. Nos burlamos de cómo las comunidades aborígenes de tal o cual sitio rechazan por sistema mucho de lo que nosotros vemos como progreso o modernidad.
Sin embargo, nada hay de autocrítica, somos incapaces de vernos desde un sitio diferente al de nuestros zapatos. De hecho, asumimos con frases como "ponerse en los zapatos del otro", que toda persona usa o debería usar zapatos.
Al igual que los ejemplos citados, la humanidad del mundo globalizado vive absorta y fanática de un imaginario, un invento social, de una convención sin otra base que la fe ciega de todos los integrantes de esa supuesta gran comunidad.
El valor de las cosas en nuestra cultura no está determinado por su utilidad, ni por aquello que puedan aportar al mejoramiento de la vida de alguien, el valor máximo del mundo global es sin duda el dinero. Todo se mide en dinero, tu capacidad de trabajo, el ascenso social, la inteligencia debe ser proporcional al dinero que ganas. El placer más grande de nuestra cultura es gastar, pasas 6 días de la semana encerrado trabajando para tener un día libre en el que puedas gastar aquello que ganaste.
Claro que el trabajo actual poco tiene que ver con sembrar, cosechar o cuidar de animales, somos una complicada maquinaria de absurdos que jamás cuestionamos. Trabajamos en comprar y vender objetos que son decorativos, trabajamos en diseñar o planear cosas que no son reales, que no son físicas, trabajamos muchos (cada vez más) en seguir engrandeciendo un mundo falso, que sólo existe en nuestras cabezas, en pantallas, en cuadros de irrealidad.
Y en ello se nos va la vida completa, en trabajar con miras a tener dinero, no a producir, no a crear, no a generar, sino a ganar dinero para poder gastarlo. Y es una trampa, porque no hay dinero capaz de comprarlo todo, ni tampoco se puede comprar aquello que necesitas en realidad. Además el dinero es sólo una convención social, no vale en sí mismo, sino que vale porque tú y yo creemos que tiene valor.
Alguien muy informado dirá de inmediato que no es verdad, porque el dinero es oro guardado y el oro sí tiene valor. Y aquí yo me agarro la panza para reírme, porque el oro es exactamente lo mismo que cualquier otro elemento mineral: tierra. Y la tierra en sí misma no es de nadie. La tierra donde está el oro es la casa de animales y plantas, de minerales y quizá tuya si la habitas, pero no tiene dueños, no en realidad.
Sin embargo, a alguien muy inteligente se le ocurrió que podría hacerle creer a los demás que era el oro la medida para crear un sistema de intercambio más "justo" y sí, es justo para quien lo creo. Luego vino el tema de hacer billetes, monedas, de hacerle un valor subjetivo. Ahora vivimos en el extremo del sinsentido porque tenemos una tarjetita que dice mediante un sistema virtual que tenemos o no "dinero", el cual nunca vemos en físico. Es decir, trabajamos como estúpidos de 8 a 16 horas al día, descuidamos a nuestra familia, nos perdemos del sol diario, dejamos de vivir a cambio de... números en una pantalla que intercambiamos por cosas que no son indispensables para nuestra vida.
¿Vivimos realmente cuando dejamos que nuestra vida -lo único que tenemos en realidad y en cualquier momento se puede acabar- transcurra detrás de un absurdo, de una mentira colectiva?
El humano es el único animal capaz de creer en absurdos, dar su vida por ellos y transformar su entorno, destruyéndolo todo a partir de eso. Por eso siempre es bueno hacer un alto y no ponerse en los zapatos del otro, sino dejarlos ahí botados y ver cómo si no los tengo puestos, los zapatos no funcionan, solos carecen de todo sentido. Porque eres tú quien le da sentido a los absurdos que te acorralan y te esclavizan.
Publicar un comentario