4/23/2005

GRITO


No puedo confiar en alguien que levanta la voz más alla del hecho comunicativo.
Fue mucho el daño y sigue siendo tanto el dolor que ¿causa? mi ausencia-presencia.
Por eso mismo he tomado la desición de no permitirme más nada.
Zarpar, levar anclas y borrar los rastros de aquellas efusiones innecesarias, de aquella muerte que quiso ser vida a fuerza de desperdicios.
El maestro de hoy dijo que la voz para nosotros era como un capital, habría que invertirle y no dilapiladarla.
Gritar innecesariamente, hacerse escuchar a fuerza, imponerse y querer de esa forma tan fuera de lugar no tiene sentido.
Ahora mi vida no tiene sentido.
Pero seguro encontrará algo verdadero dentro de sí misma.
Luego, tendrá más para compartir.
Por hoy, el cuerpo pide descanzo y sueño reconfortante.
besos deseados que vienen de lejos a dar un respiro... se teme en voz baja, se habla con silencios y se sonríe plácidamente, como si la vida corriera a 180 kilómetros por hora en la carretera Hermosillo-Nogales, mientras se tiene una helada caguama en medio de las piernas, enfriándote los huevos.
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