4/28/2005

MAR y no más amar


Ayer sentí el mar nuevamente.
Ayer lo vi de lejos y recordé su forma violenta de entegarse y, a la vez, exigir.
Ayer sentí –sin sentir– cómo sus olas sepultan y liberan.
Ayer supe de una niña que fue arrastrada por el mar.
Ayer supe, también, que a esa niña su padre ebrio la pensó sirena, la creyó mar, hasta que su muy ingrata inmensidad le devolvió un cuerpo en fragmentos.
Ayer fue un buen día para pensar.
Ayer estuvo plagado de nostalgias y llantos en el omnibus que atravieza las cumbres del Maltrata.
Ayer volví a sentir dentro una vieja canción de Carlos Arellano, cursi hasta la médula, pero ahora que mi médula espinal trata de sacar restos de psicotrópicos es muy susceptible (EL BOILER ®Están ciegas las ventanas y alto el techo, el invierno se ha quedado a residir.de mi ronco pecho
salen bluses, risas, gritos y no dejo el rito de limpiar y sacudir. todas las mañanas se la miento al boiler y de paso a ese que hace días se fue. no es posible que ninguno de los dos malditos sean capaces de entibiar a una mujer. A una mujer, a una mujer, a ésta mujer. Duermo sola con mis cristos, mis protectoras, mis chamanas que se hacinan en la pared. paso semanas sin un clavo en la bolsa. milagrosa cosa ésta de negarse a caer. mejor fumo el humo de la risa loca, mejor bebo el anís de la felicidad, mejor este blues que nada en la boca mejor esta luz que la obscuridad.)
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