7/10/2005


Es muy gratificante escuchar la risa detrás de un biombo o un teatrino, es gratificante no ver y no ser y, a la vez, ser.
Terminas llevando una relación sumamente desconcertante con el muñeco. Como si no dejaras de ser él y, a la vez, lo fueras... sumamente extraño, la verdad.
Fue asombroso terminar la primera parte del diplomado con Carlos Converso, sí lastiman las ausencias, pero seguro que el futuro traerá renovados asuntos. Gracias a Fernando y Joel. A los compas de aventura.
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