12/05/2005

bajar

Primero me salí confiando en la hora y pasaste a casa y no estuve.
Luego, no contaba con que cortarían la luz precisamente ese día y la gente con quienes debía hablar convido a un café...
Destino o causalidad, casualidad o determinismo, poco importa a estas alturas. El ofrecimiento es claro, la siguiente corre por mi cuenta.
A menudo estos enredos tensan más las cosas, se tornan ya reclamos, molestias previas. La superficie del deseo es lisa, demasiado y en el juego las tendencias de moda sugieren jugar siempre desde la barrera, sin inmiscuir demasiadas expectativas, sin buecar en realidad nada, despegado y despegándose.
De inicio, me parecían aborrecibles los planteamientos egoistas de dotarle de valor exesivo a la comodidad personal. Por ahora sonrío, me da casi lo mismo y no acabo de creerme del lado necesitado ni del dador.
Que en fin... uno pasa por las cosas y no sabe lo que esconden, cada quien toma lo suyo o lo que (cree) le corresponde.
Vaya con los raciocinios sufisticos y el alejamiento de la calma. Llevo días sin detenerme a casi nada, en casi nada. Sólo así he logrado ir pasando los días sin necesariamente caer en extremos de delirio o carencias.
He hablado de subir una escalera, ha llegado el momento de callar y bajar.
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