1/08/2009

De reyes magos, fidelidades y ampollita de odio

Cuando los niños crecen y se convierten en adultos se dan cuenta muy pronto de que lo que les dijeron de niños no es verdad, sin embargo, les reciclan a sus hijos la antigua mentira porque todos quieren entregarles a los niños un mundo mejor. Es un juego de teléfono roto que se ha mantenido por siglos, y el resultado es esta Tierra, esta ampollita de odio. Stefano Benni, Margarita Dolcevita



He pensado mucho en los reyes magos. Son como la fidelidad y la paz conyugal, como el concepto de amor y matrimonio de nuestra cultura.
Los chicos hacen creer a los mayores que les creen para recibir lo que ellos piden. Si algún niño le dijera a sus padres que "lo sabe todo" perdería su beneficio. Sin embargo, todos sabemos la mecánica del juego y quienes no, segurito que lo intuyen. Pese a la edad no son tontos, ni tampoco al cien por ciento crédulos.
El matrimonio es algo muy similar, ambas partes creen (por conveniencia) en lo que corresponde al otro, así se va generando la cotidianidad, la calma, la alegría, los placeres pequeños y cotidianos...
Los reyes magos y las relaciones estables son bastiones sobre los que descansan muchos valores sociales de la ahora masiva "clase media" (masiva no por cuestiones económicas, sino ideológicas, no importa cuánto tienes o si tienes o no sino que organices tu mundo como el resto). Los regalos "mágicos", como la fidelidad, hacen una calma aparente, mientras a las afueras y, a veces, en los mismos centros de las ciudades hay niños que deben trabajar para comer y moteles al por mayor... ¿Niños creados en esos espacios? No lo creo, lo que sí creo es que "todos tenemos el derecho de vivir como nos imponen que se debe, a tener lo necesario para proseguir este camino de mentiritas" (je, je).
En tanto la vida, la otra vida, las otras verdades, ni siquiera atisban en esto que nos han impuesto como realidad.
¿Reyes Magos o preparación para la vida?, una vida lineal y con las reglas dadas de antemano...
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