1/30/2009

Del tiempo no me acuerdo...



Cuando nos detenemos a ver el tiempo de los vivos, que no es el de los que no están. El tiempo de los ausentes es otro tiempo...



¿Cuánta vida hay en las viejas casas por las que el tiempo no pasó..?



En mi ciudad X,
un montón de habitantes entre las montañas y el mar,
ciudad camino de agua...




En mitad de su centro están varias casas tan viejas como el tiempo que se mide.



Hace unos meses pude entrar a una de esas casas, los albañiles dejaron la puerta abierta cuando salieron a comprarse una coca cola y entré...



Cada rincón supuraba historias y un lujo que ya no es, muestra clara de lo que fue y no es más. Leones a mano en paredes, artificios manuales y abigarrada decoración.



Somos quizá cientos de miles quienes a diario caminamos fuera suyo, unos cuantos muros y nadie imaginaría, nadie imagina ni siquiera a los dueños, quizá una orden religiosa, quizá ricos comerciantes, quizá nadie, quizá simplemente un capricho que se quedó como muchos en la nada.



El tiempo sólo pasa por las cosas que amamos, que miramos a diario. El tiempo mata, destruya, cambia lo que toca. Bien lo dice la Castellanos "matamos lo que amamos, lo demás no ha estado vivo nunca".



Ahora los albañiles le dan sus manos, sus miradas, sus energías alimentadas de cocacola y sus tiempos jornadas menores al salario ya mínimizado. Y con esa vida, pretenderán darle nueva vida a lo que durante cientos de años no la tuvo.








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