8/09/2009

de niños


Ahora sé mejor el porqué trabajo con niños. Un niño está más cerca del origen que cualquiera de nosotros, respetándolo, trabajando para ellos como yo lo hago para mí les doy un respeto como a cualquier ser humano.
Me gustan los niños que no tienen miedo, me caen mal por eso mismo los adultos y sus hipocrecías. Nos da miedo el jefe de la oficina, tememos hacer algo mal, tememos perder, tememos amar, tememos querer y ser queridos, tememos tanto que olvidamos "eso" que simplemente somos.
En una sociedad como ésta no basta trabajar y saber hacerlo, no basta comer sino comer lo que te dicen que debes comer. Y cada vez menos se atreven a no ser, a no hacer, sin embargo, el imaginario global nos regala incluso eso: la forma de rebeldía. Hasta esa está dada, estigmatizada, controlada.
¿Hay salida?
Sí, pero está más allá del desacato.
La única salida al mundo unívoco es la imaginación.
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