8/17/2013

Acabar con la televisión, acabar con esa idea del mundo

En nuestra vida cotidiana no reparamos en lo importante que son las historias, la información a la que tenemos o no acceso los seres humanos. Al ser el único animal capaz de transformar su entorno a partir de ideas somos capaces de crear mundos, realidades a partir de una idea, de un cuento, de una historia.
Creemos ser parte de un plan divino, creemos ser superiores a todos los otros animales del planeta, creemos que merecemos explotar la tierra para nuestro beneficio, creemos que debemos aniquilar a toda especie de atente -real o tentativamente- contra la supervivencia de la especie, creemos y creemos y damos por hecho que así debe ser amparados en una idea de Dios o de Leyes o de Humanidad.
Sin embargo, si ponemos un poco de humildad descubriremos con  asombro y no dudo que con mucho dolor que todo eso es sólo un cuento, un invento. Dios no bajará de los cielos a mirarnos a los ojos y agradecernos por guardar unos dogmas tan históricos y absurdos con la cultura que habla de él, tampoco las leyes y la nación nos agradecerán nuestro respeto y cuidado. Seamos honestos, todo ello son ideas que nos creemos dogmas de fe, estructuras de pensamiento para la organización social. Tampoco satanicemos, nada malo hay en ello. Es como pensar que el veneno de la serpiente es una maldición, simplemente es lo que es. La serpiente usa su veneno para cuidar de su especie, lo mismo los humanos usamos esta extraña capacidad de creer y crear cosas para que la especie sobreviva en el planeta.
Sin embargo, los procesos de pensamiento de los humanos han ido convirtiéndose en algo muy extraño. Puede leerse en los libros, documentan crónicas televisivas y hay gente que habla del pasado como si lo hubiese visto con sus propios ojos, que en el pasado hubo culturas diferentes entre sí. Grupos sociales con ideas y formas muy diversas entre sí, de manera que los viajeros como Marco Polo hallaban mundos increíbles, maneras y formas jamás pensadas por ellos. No dudo que lo mismo ocurriera en la catástrofe de América, cuando Occidente controló la riqueza y dominó el pensamiento diverso de los grupos sociales que convivían en esas tierras.
Actualmente no es necesario matar a decenas de miles o millones de personas para dominar un pueblo, para destruir una cultura. Hace tiempo se dieron cuenta que era muy simple el viraje ideológico, basta con hacerles creer algo que valide el poder y la propiedad del extranjero en la propia tierra.
Jugaré con un ejemplo muy bobo. En la comunidad de X todos viven tranquilos, no existe la propiedad privada y cada uno desempeña un papel importante para el resto, nadie es dueño de nada y a la vez todos trabajan a favor de todos. No existe la monogamia, ni la pareja, sino la comunidad; así los chicos son de todos y criados y alimentados por todos. La tierra no es una propiedad sino un miembro más de la grupo. Suena extrañísimo, lo sé, pero es tan absurdamente posible como la vida cotidiana de un residencial cerrado.
Un día llega un extranjero, un ser de Occidente como tú o yo que leemos esto. Al ver ese absurdo de sociedad piensa en dos opciones: destruirlos a todos y robar sus tierras o contratarlos como empleados, que trabajen para él y además "elevar su nivel y estilo de vida". Entonces llega y les habla de El Dragón, un ser que vendrá con rugidos de fuego a quemarlo todo. Así que llega el Dragón y todos se encierran menos los hombres más fuertes y tercos que deseen combatir.
Los combatientes mueren de maneras atroces e inhumanas. El hombre de occidente entonces les dice que para que nunca vuelva el dragón deben leer y escribir, que la verdad está en lo escrito. Así se registra todo, se hace un conteo y una vez realizado, el occidental se queda con los registros, para cuidarlos todos deben darle un poco de lo que hacen.
Luego, resultará que él hombre de occidente será el dueño de todo lo que rodea a la comunidad, lo dicen los papeles. Después, para hacer más justos los intercambios hará papeles con valor que él administrará. Después irá despojando a todos de lo que nunca fue suyo, es decir, sólo les hará creer que ya no son los dueños y lo usará dándoles a cambio un poco del papel que él inventó (dinero) y sólo tiene valor porque los antes pobladores ahora creen que eso vale y pelean y discuten por ello.
Además y para rematar, contrará a los más fuertes e inteligentes para que cuiden por él y para él, dándoles un poco de papel a cambio de sus servicios.
Y toda la sociedad vivirá para agrupar papeles, para tratar de tener más unos que otros. Pero, ¿cómo lo hizo?
Simple, haciéndole creer a todos que así son las cosas.
Justamente así actúa la televisión, el cine y hasta la literatura en nuestras mentes. Dan estructuras, formas y verdad a cosas inverosímiles y absurdas. De modo que una vez en la cabeza de millones de personas, esas historias se van volviendo realidad, porque los humanos imitamos lo que vemos, lo que nos cuentan, lo que creemos como verdad.
Es muy duro, difícil quizá, pero si nos detenemos un poco a reflexionarlo, si nos quitamos la venda de la soberbia nos daremos cuenta que estamos parados en una mentira mediática, una Matrix de supuesta información, de supuesto valor, de supuesta verdad progreso y humanidad.
Y si lo dudas, entonces explícame por qué el oro es el supuesto valor de la moneda, cuando en los bancos el oro no está y en realidad el supuesto valor que tiene es sólo un acuerdo realizado por un pequeño grupo. Pues al final el oro, es como cualquier pedazo de tierra, ya que nada es nadie, todo lo que nos rodea es sólo una parte de la misma tierra transformada.
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