8/16/2013

¡Vive! Tu propia comunidad de seres vivos en tu cuerpo

Veo a mi hija. Tiene 5 meses y todo lo que encuentra lo lleva a la boca. Leo que los bebés, para vivir sanamente en el mundo, deben adoptar una larga lista de bacterias. Seres vivos que ayudarán a drenar pulmones, a procesar alimentos, a un montón de cosas relacionadas con la vida en el mundo.
Y me miro a veces un poco enfermo, un poco agripado o con ronchas o algún staphilococus que se pasa de los lagrimales a la garganta o miro el rostro, ya con algunas arrugas, los agujeros que me dejé por no cuidar el acné y cómo algunos se volvieron profundos y otros desaparecieron con los años.
El tubo rodeado de linfas que es nuestro cuerpo se va convirtiendo en una fábrica llena de otros bichos: virus, bacterias, que le permiten al cuerpo ser o dejar de ser. Porque los humanos no somos un ente en sí mismo, sino millones de millones de células que se replican y multiplican para hacer la apariencia de unidad.
Veo la vida nueva y dice Alethia que es tan hermosa (Devika) que hasta huele a nuevo. Y me doy cuenta, al comparar el paso del tiempo en nuestros cuerpos, que es muy simple el asunto, ella aún no convive con tantos otros sistemas de vida que dependen del propio, cada cosa que se chupa le llenará de nuevos bichos, cada alimento que ingiera será determinante en el comportamiento de sus órganos y sus células. Y cada alimento es un nuevo modo de asir el mundo.
Hasta hace unos cien años, los humanos nos alimentábamos con la sabiduría de miles de años, de miles (quizá millones) de generaciones que tras de nosotros habían ya experimentado y logrado una dieta acorde a ciertas necesidades y posibilidades, congruente con los tiempos y maneras de cada región. Pero ahora todo cambió de pronto con el descubrimiento del petróleo, con la explosión demográfica y con el uso del dinero como único valor mundial. Así, ahora nos alimentamos (y alimentamos a nuestros virus, bacterias y demás fauna y flora interior) con sustancias que no entendemos, sin saber nada de las posibilidades ni consecuencias de variar nuestra alimentación.
Así nuestra comunidad interna es trastocada, las reglas de comportamiento de las células no son compatibles con los nuevos "alimentos" y se brincan, se rayan, se desconocen y quizá por ello el cáncer y quizá por ello tantos males nuevos y también quizá por eso mismo los años de vida en las generaciones no han aumentado pese al supuesto progreso.
Un mundo muy nuevo es este, donde la vida como tal no parece ser el valor principal. Porque la gente da la vida (su tiempo, su esfuerzo, su ser mismo) para acumular dinero para comprar cosas, con el sueño de acumular tanto que ya no necesite esforzarse, pero a mayor deseo y acumulación mayor dependencia. Es decir, quien más tiene pasa más tiempo y vida cuidando lo que supuestamente tiene. Al final es una trampa, en la que no vives ya para disfrutar el tiempo en el mundo, para aprender de este paso maravilloso, sino para hacer un montón de cosas sin sentido a cambio de dinero (un montón de papeles o fierritos que  valen sólo porque todos lo creen) y luego cambiarlo por comida que no es alimento, por cosas absurdas, por "propiedades" que no son más que la tierra misma. Así, a menudo siento que vivimos esclavos de quienes inventaron que eran dueños de la tierra, crearon el dinero y nos lo hicieron creer.
Sin embargo, algo en todo esto es cierto y lo podemos constatar en nuestro cuerpo cotidianamente, somos una comunidad de diversas manifestaciones de la vida en nuestro cuerpo, somos animales maravillosos que le dan vida a otros (llámense hijos, células, virus, bacterias), capaces de modificar hasta el absurdo los espacios físicos por creer en cosas que nosotros mismos hemos imaginado, hemos creado. Como si los humanos infláramos una burbuja sólo para vivir dentro de ella.
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