6/16/2005

¡Fuchi! Una historia de amor




Pensé en postear un nombre y concluir ¡Fuchi!
Luego en contar brevemente las historias pasadas y terminar con ¡Fuchi!
Me convenció de momento fingirme el desorientado y decir simplemente ¡Fuchi!
Pero el verdadero sentido de ¡Fuchi! Es diferente.

El amor sabe a queso azul. Es como esos vicios que al primer contacto asquean y duelen, pero adictivo su elemento, se le toma el gusto rápidamente para no dejarlo con facilidad.

Ahora no podría afirmar con sinceridad ¡Fuchi! al amor, por el contrario, me encantaría un crisol lleno de queso para irlo degustando lentamente por el camino.

Pero no se trata de lo que uno quiera, sino de lo que en realidad puede y es.

¡Fuchi! Porque la desintoxicación es dura.

¡Fuchi ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi!

Y encima de todo esto... más ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi!

Yo mismo, nuevamente.

(ay).

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