5/25/2007

el viejo que liba


He llegado a la fuente en el costado izquiero de mi laberinto. No pude tocar el agua, sus virtues eran falsas. Así que seguí derecho, sin chistar. Vi entonces el cadáver de un viejo que, al voltear, con su guitarra desdentada comenzó a tocar boleros casi incomprensibles, poco a poco, fui comprendiendo que debía entregarle el agua ardiente que guardaba por encargo. Entonces habló: "He sido padre del padre de tu madre, no por eso me llamaste jamás nunca bisabuelo. No tienes idea de quien soy, sólo porque jamás tuve para con mi gente una deferencia, en cambipo aquí, a la orilla de la fuente del laberinto descubro que te esperaba. Hacía tanto que espera para libar de las manos de un conocido y ahora resulta que no eres más conocido mío, sino mi sangre... se entienden tan poco las profecías..." por su desdentada guitarra escurrió el agua ardiente mientras se desvanecía su efigie, devorada por los recovecos de las baldosas.
Entonces entendí que el camino de mi laberinto comenzaría a poblarse de fantasmas.
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