5/12/2007

y entonces...


me quité todas las máscaras antes de usar esta pequeña nariz.
tuve tanto temor de perdeme, de que nada quedara detrás de todo.
las primeras fueron las más dolorosas, el amargo sintético en la saliva,
el café ligero que confundió a Ícaro, la luz extrema entrando abierta por las pupilas como ventanas, como soles en implosión.
me quité tantas máscaras que temí que abajo sólo estuviera el rostro atroz de la nada.
pero no.
estaba quien mira cuando toca y toca con la mirada y hace que su implosión se vuelva explosión.
estaba un castillo en ruinas, pero sólo de ruinas se hace el verdadero templo.
tuve tanto miedo que supe que los horrores están vacíos, quel soma linfático es amarillo como tu espectro, como el silencio o el grito, supe que sólo amando podría derrotar a quien me mata. Puse entonces mi cuello bajo su cuchilla y sonreí.

es tarde, mis ansias están cansadas, ahora tengo un sillón rojo, un árbol rojo, un vestuario rojo de payaso, esta nariz roja y un espejo.
Soy ahora lo que no ves en mi reflejo, pero tampoco correspondo a éste, quizá con suerte algo de mí podrías ver si, y sólo si, te animas a dejar tocar, reir y sentir tras mis tratos.
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