6/17/2007

QUIMERAS..


quimera.

(Del lat. chimaera, y este del gr. χίμαιρα, animal fabuloso).

1. f. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.

2. f. Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.


3. f. Pendencia, riña o contienda.


Entras antes de las 8 de la noche a casa, es sábado y los bares están abiertos, es sábado y los teléfonos están sonando, es sábado y las luces brillan en las casas y las risas y el baile y tú entras a casa en sábado antes de las 8 de la noche.
Descubres con una sonrisa que hay una invasión de chicantanas. Escuchas cómo los Tiger Lilies ruegan con sus notas que subas las cuatro pelotas que has rellenado con la arena de aquel desierto... entonces te das cuenta que al entrar pisaste a dos. No querías. Sus patas se retuercen aún, alguna hormiga se detiene, la mira un poco y sigue su camino.
Te sientes muy mal, deseas no haber entrado antes de las 8 de la noche a tu casa en sábado. Piensas en la posibilidad de salir, tomar el carro, encontrar esa manera de subir la cuesta donde lo estacionas tranquilamente y llevarlo hasta la puerta de... No, quizá sería mejor acudir al teléfono llamar a... pero no, mejor buscas una peli, un libro, una mirada. Entonces te sientas y cambias la música es tiempo de algo diferente. Sr. Chinarro sabe que "pudo ser un amor del montón, pero todo el montón era mío..." y con tu falsa sonrisa te sirves un vaso con agua que devoras con ansiedad. Luego otro. Luego, medio vaso de saborizantes envasados con el nombre jugo.
Te detienes un poco y comienzas a buscar más y más opciones: no las hay. El único sentido de estar en sábado en casa antes de las 8 de la noche es el mismo que escribir esto. Renunciar a buscar quimeras, volar con la pata amarrada a la cama. O, a veces, no volar.
Las chicantanas invaden la casa, llegaron ya hasta el pan, pronto encontrarán el modo de entrar al refrigerador, no paran su deambular en medio de mis pies. La señora del aseo no vino el sábado, ni el anterior, mi departamento es un asco.
Y sigo aquí dándole vueltas a lo mismo, a este rencor sintético, a esta hepatía extraña, a este desvincularse del continuo lo mismo, de los terrenos seguros del no pasa más de lo que puedo controlar...
pero basta de evadir hablar de un adiós, pero basta de darle vueltas a este profundo gracias para quien abrazome cuando más lo necesité, basta de jugar al loco, basta de ocultarse detrás de las palabras, basta de negarse a mirar al rededor, entre tanto lleno vacío, basta de no querer escuchar...
¡BASTA!
"Hubo un tiempo que eras fuerte y peleabas... no imporaba si eran diez, si eran veinte o eran mil... ese tiempo ha llegado".
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