2/28/2005

fin de semana sin fin de partida

La idea era ir a ver la obra para escribir sobre ella para Performance, pero a la mera hora Violeta se retrazó en los preparativos del congreso de Filosofía y arte y luego a cargar bocinas, computadora, detalles que nunca faltan en esos rollos. Sonriente y feliz. Charlar con el hijo de Adolfo, charlar y esperar.
En casa de Violeta estaba (como león enjaulado) Abril que no se llama Abril, sino Amora. Terminó como un gatito feliz retozando en la vida. Cosa adorable estar con la buena gente. Pero antes llegó David, hablamos, Sonia, nos abrazamos... Y que me escapo a media fiesta a ver a la vecina y ¡que la encuentro!
Sus ojos, sus cachetes, su tan su que quisiera fuera un poco mí... al día siquiente fuimos al cine y pensabamos ver algo de acción y que se me ocurre pedir boletos para "Mar adentro". Bendita ocurrencia cuando noté que no tenía nada que ver con mis cortas expectativas. Luego cervezas, luego caminar, hablar, escuchar... y más gente linda.
La fiesta anterior nos duró en baile hasta las 5 am. La del domingo madrugada sólo a las 2:30 am.
Pero conocí El Bordo, el mismo que da título a la novela de Sergio Galindo, re conocí a César que ya se va, a Cati que es un amor de mujer. Y luego cine y luego chelas y luego... aguantar las ganas de salir corriendo a darle gracias al mundo por sacarme de la Jaula de Oro y quitarme al carcelero.
Petite, siempre Petite, siempre ahí y sin estar. Gracias por aquel sueño de la mujer de mi vida. Gracias por seguir la vida.
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