3/25/2006

Insomnio


La estructura del Insomnio de Gerardo Vargas

Gerardo Vargas no sueña. "Para soñar es necesario ser Uno Mismo", le dijeron. Entonces, Gerardo ya no sueña más. Ha cambiado el viaje nocturno en el descanzo por la reconfortante posibilidad de mostrar mundos posibles en colores, texturas y capas. Serigrafía, le llaman los ojos despiertos.
Insomnio es el resultado de varias situaciones:
La renuncia al uno.
Gerardo era el cerdo que llenaba el paisaje una y otra vez, pero ese cerdo un día, al verse en un asteroide aislado, gritó: ESTOY SOLO. Como a El Principito, sólo le respondió el eco: Estoy Solo. Ya no era él, sino su eco: un Payaso. La metamorfosis desconcertante dejó su mirada abierta.
El mundo del sueño es entrópico, existe sólo en tanto la mirada está cerrada, individual, dormida.
A la mitad de este riel
Así que ahora, con los ojos abiertos de insomnio, el Payaso explora lo recorrido, va en llamas sobre la técnica, sobre el control de un lenguaje personal bien logrado. Puede auto referenciarse, pues no hay repetición sino eco mismo. Gerardo entonces puede comenzar el re-corrido, tomar nuevos bríos para crear ese mundo posible que sale de sus gráficos hacia el video, hacia la caricatura, hacia la escritura…
Siempre en un artefacto
Yo también soy un artefacto, la idea despliega humos de ojos, mi cuerpo se explica por engranajes y texturas. Hay un adentro de todas las cosas, también las que nos contienen para el viaje, para ayudarnos a recorrer el camino.
Bajo una idea, Gerardo trama para tratar de desentramar.
Los aviones, coches y trenes son entramados orgánicos, la rudeza metálica es tersura cálida y vital, afuera de dentro.
El viaje ahora ya no es sólo de una latitud a otra (el desierto de Chihuahua, el bosque de Xalapa y Xico), sino hacia dentro del propio recorrido, ya sea con el secreto orgánico de los aparatos de transporte o con el engranaje secreto de los animales, pero siempre rumbo de entenderse a sí mismo:
justificar la propia existencia en la labor cotidiana.
Los demás son ojos
Por ende, la mirada del Otro sobre su ser: la obra gráfica, le da consistencia a largas noches de humos y risas y sueños vertidos en un cuadernillo. Le da sentido a la soledad y angustia, a las alegrías y ausencias del trayecto de vida. El lenguaje de Gerardo no es más el juego sardónico rodeado de seres, sino la pastosa textura de poner una tras otra capa de color sobre el sueño que hoy se convierte en el mundo posible que ud. espectador tiene delante.
De secretos
El tesoro oculto está a la vista en la plástica de Gerardo Vargas, pues cada rama, cada ojo, cada nube, cada cerdo-payaso, cada color contiene un sueño que en su conjunto crea un mundo. No es una realidad simple, no se queda en la textura exterior, viaja hacia el interior de sí misma creando una reliadad completa de reflexión en la imagen, dotando al símbolo (aparentemente sencillo) de dimensiones complejas.

Cuando alguien no duerme, no sueña.
Cuando eso ocurre llega la locura.
Cuando llega la locura se crea un mundo nuevo.
El mundo insomne de Gerardo Vargas se contiene a sí mismo, sólo para los otros.

Insomnio de Gerardo Vargas


Insomnio de Gerardo Vargas (DF, 1971) se conforma por once gráficas que dan cuenta no sólo de la madurez en su lenguaje y su manejo técnico, sino sus vivencias y búsquedas como ser humano y artista plástico.
Hace más de diez años comenzó su camino por el grabado, tomando la serigrafía como lenguaje, una técnica poco utilizada por lo laborioso del proceso; sin embargo, y eso me consta, estas horas de planeación, revelado, impresión, son parte de la reflexión que queda plasmada en la obra.
Siempre pendiente de los engranajes internos (propios y de su entorno), Gerardo Vargas usa símbolos para hablar de sí mismo. En Insomnio explora al payaso, al clown, como una alteridad sugerente, pues todo clown parte de los errores y potencialidades de cada uno. De manera que para poder hacer reír a los demás el clown debe hacer un profundo análisis de sí mismo y trabajar con aquello que más le gusta o duele de su ser.
Así, la propia personalidad se potencía para mostrarse como Otro hacia los Otros. No es un Otro ajeno, sino un sí mismo potenciado. Así es como Gerardo nos muestra sus reflexiones y paisajes interiores en Insomnios, la profunda soledad de la madurez, la búsqueda de sí mismo y la constante atención al mecanismo de las cosas.
En el mundo de este artistas plástico el viaje de la vida es la reflexión base, nada está inmóvil, incluso el encierro tiene posibilidades. Además, las cosas más rudas en sus adentros son cálidas y vitales, como es el caso de los aviones o los autos; pues parece que se sobreponen dos realidades opuestas: la del mundo contemporáneo y el vínculo personal con la naturaleza.
Su estancia solitaria en una cañada cercana a Xico cambió su personalidad. Maduro y reflexivo ahora nos muestra el interior de sus sueños, los entramados internos que atisba en lo Otro que le rodea.
Por ello, acercarse a la obra gráfica de Gerardo es acercarse a la honestidad de un creador, que en su trabajo mostrar tanto los procesos como un mundo donde todo es solo y, a la vez, se entrama en sí mismo para los otros.
Bienvenidos al mundo insomne de Gerardo, donde lo inorgánico contiene la calidez de la vida, mientras el Yo se vuelve todas las miradas, los Otros.
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