10/08/2005

Grifo y yo...


Este es mi amigo Grifo, por las mañanas resulta un gran conversador, por las tardes me da los mejores consejos para recibir prudentemente la noche y al medio día siempre ayuda en lo que alimentación se refiere, lo más divertido de Grifo es que no tiene boca.
La noche de un fin de semana me sacó de la casa, me pidió que me largara de ahí, había amanecido con los trapos al revés. Así que tuve que buscar compañía en algunos amigos que, descubrimientos fortuitos y divertidos, me llevaron casi directamente a un amanecer delicioso y cálido.
Y luego, no es culpa de Grifo, sino quizá del azar, la luna o simplemente a que uno de pronto anda como srita. de secundaria, poniendo los afectos (ojalá también los efectos) en donde se ve blandito. Así que he (quizá) descubierto que el teléfono sirve para hablar mucho, que los mensajitos en el celular son divertidos y que se puede querer a la gente. Grifo no ha tenido nada que ver con eso, pero siempre estará cerca el bueno de Grifus en mis haceres, razón elemental de haber caminado y entender.
Lo cierto es que Grifo me habló anoche de cómo hay corazones expuestos, otros rudos como hormigón, otros más forrados de lija áspera, algunos recelosos y silentes, pero por ahora me gustan los corazones de Mapazapán, frágiles y deliciosos.
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