1/28/2006

devorador de tiempo

Entras de madrugada en silencio. Duermo. Me despierta el olor a yerba de tu aliento.Comienzas a hablar despacio, lentamente, las palabras salen despacito en volumen y ritmo. Tu respiración es lenta y va cediendo ritmo
a
tus
pala
bras.

(Llevo tres semanas viajando, una estación, una sonrisa, un tocar miradas, un encontrar payasos, malabareros, dentistas, troveros, pachecos, sonrisas, confesiones, carnalitos y hermanos, esfuerzos, 29 años de jugar, amigos, ayudas, risas, clavas y monociclos, un cambiar, a veces en tan poco tiempo pasa todo lo que podría hacer una vida y, aún así, buscamos más sentidos)

No te esperaba, pero llegaste. Pude haber emprendido un nuevo viaje antes de dormir (conato de fiesta con Gianca Clown), pero prefería viajar con Kiriku ese pequeño que salva a su pueblo de las bestias salvajes, cuando sus pasos corren por su vida y luego desprenden un panal que sus manos después reconstruirán, porque nada nos da derecho de violentar al otro.
Me quedé dormido mientras ya no podía pensar, en uno de esos pocos momentos de calma que van quedando. Sonriente y alegre me dormí sin imaginar que llegarías a poner tu cabeza en mi pecho, sentir tu respiración, escuchar cómo se apagaban tus palabras, entendí claramente de todo lo que hablaste.
Ese choque fuerte entre los imaginarios (lo que uno quisiera que fuera) y la realidad (lo que uno es y ni modo, Mismidad, je!), luego de la charla, de los besos y los abrazos, de los amigos y la familia, del pastel de chocolate sin cáscara y las risas de los niños...
Sabes, quise decierte pero no pude, mecía cómo hamaca tu voz, que ahora me apasiona buscar al niño en los ojos dolidos de un adulto, sacarlo a trompicones, sacarlo para invitarlo al viaje... pero eso te lo diré después, cuando no pueda evitarse el rapto, el camino...
Por ahora, salgo, te busco pronto en donde sé que siempre estás. Voy a malabarear unas palabritas para comenzar nuevamente. Gracias por celebrar estos 25 conmigo, por amanecerte así, por la madrugada y el auto que trepidante te lleva más a ti misma.
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