1/29/2006

Ahí viene... cascarrabias


Hoy sentí desde temprano unas enormes ganas de escribir:
caminaba frente a Profética cuando vi a la chica de piel y ojos claros, de pelo rizado que trabaja como acomoda coches junto a su hija y a su marido. Ella estaba sentada afuera de la panadería, estaba estudiando.
Su pareja es moreno y tiene una crecida barba. Ambos trabajan como "viene, viene" en esa calle. Desde hace más de dos años los miro, me desconcierta que en esta ciudad de racismo y contrastes tan profundos tuviera cabida esa imagen: ella parecida a una chica lindona y semi adinerada de la alcurnia popblana, él un trabajador de la calle. Juntos, besándose y queriéndose en pleno centro de la ciudad.
Los vi desde el embarazo y en la cara de ella sigue habiendo la misma felicidad del principio. Ahora vertida en la hija. Noté que los libros que trabajaba eran de secundaria, estaba sola, pero pronto llegó su esposo.
Tuve una necesidad de escribir sobre ellos, como anoche sentí la necesidad de escribir sobre la rubita de tipo europeo que vi en el BEMBE.
Creo que viene nuevamente este asunto de las letras, creo que nuevamente viene como Viene Cascarrabias para evitar que la princesa amanecer encuentre la llave de cristal... atmòsferas cercanas al LSD, corazones adorables, sueños extraños y un dragón con gripa que siempre deja como fósforo quemado al pobre cascarrabias.
En la foto: Jorge Iván Corona domador de cañones cortesianos.
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