1/11/2006

Loma

Todos tenemos un sitio secreto. El lugar donde uno se siente a sí mismo como cree que es. El mío se parece mucho a esta foto en blanco y negro, tomanda el 31 de diciembre de 2004.
Llegar caminando hasta allá, de la mano oscura de un deseo tan añejo. Todo vuelve, todo vuelve una y otra vez, lo pude constatar ayer mismo. La gente que uno asegura que no tendría nada que ver con el presente, aparece plena sólo para volver oreja. Y entonces uno descubre la gran necesidad de una oreja, de un cómplice de vida, no verdugo ni amo ni esclavo, simple cómplice en amores: este discurrir.
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