1/02/2006

el viejo

Todos los humanos necesitamos creer en los ciclos, desde que metimos nuestros discurrir en un standar (el tiempo), necesitamos asirnos a estructuras de principio problematica y resolución. No sé si eso es inherente a el hecho de "razonar", pero ciertamente es imposible plantear cualquier cosa organizada sin esa estructura básica.
En Veracruz, es costumbre que durante todo el día 31 de diciembre la gente haga un viejo o se disfrace de viejo, saliendo a las calles cantando y pidienso el "aguinaldo"...
Una limosna para este pobre viejo, que ha dejado hijos para el año nuevo
dele su veinte... para su aguardiente
dele su tostón... para su calzón.
(...)
Ya se va el viejito muriéndose de risa, porque a media noche lo harán ceniza.

Y esta otra que es genial, aunque no tan tradicional:
Yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas.
Me dejó una mula, una vaca triste, una suegra gorda...
Fue inevitable hacer cuentas en el cierre del ciclo 05, necesario crear el panora general de dónde se comenzó y a dónde me llevó. La apuesta inicial cambió y ganó la soledad 4-0.
Sin embargo, el ego comienza su partida, lentamente todo se vuelve silencio y sonrisa. No más falsa alegría, sino calma y sociego ante lo cotidiano que es aprender a vivir con uno mismo.
Claro, lo importante en realidad de todo el cierre de ciclo fue el plantearse el juego para 06, las jugadas estratégicas y comenzar a estudiar a los equipos... pero:
Hace muchos días me movió una presencia. No hubo tiempo ni forma de mayor acercamiento y parece que 06 traerá el mensaje siguiente con una paloma de alas enormes.
Bueno, está la puerta abierta.
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